
Tensiones y
contradicciones en el pensamiento crítico latinoamericano
Tensions
and contradictions in Latin American critical thinking
Alixon David, Reyes Rodríguez1,2

(1) Universidad
Adventista de Chile, Chillán, Chile.
(2) Universidad Arturo Prat, Iquique, Chile.
Resumen
Este trabajo recorre y analiza tradiciones, tensiones,
contradicciones y alternativas del pensamiento crítico latinoamericano. Se
recurre para ello, a fuentes documentales. El análisis permite afirmar que, si
bien es cierto existe toda una tradición en el marco del pensamiento crítico
latinoamericano, resulta valioso reconsiderar las contradicciones existentes y
persistentes en la tradición, pero también revisarlo a partir de los referentes
actuales, advirtiendo los presupuestos epistémicos de las nuevas corrientes de
pensamiento alojado en el seno del pensamiento crítico latinoamericano. Se
considera que, al tratarse de un abordaje de la realidad, esta es poliédrica, y
que, al ser así, inevitablemente tiene un impacto en la vida cotidiana de la
gente, las comunidades y los países. De allí que sea tan relevante apuntar
hacia la resolución de las contradicciones existentes, aquellas que persisten y
generar nuevos caminos, alternativas para el avance de la región en un marco de
tensiones ético-políticas de envergadura.
Palabras clave: pensamiento crítico latinoamericano; contradicciones
epistémicas; tensiones ético-políticas; euroccidentalismo.
Abstract
This paper reviews and analyzes traditions, tensions, contradictions
and alternatives of Latin American critical thought. For this purpose,
documentary sources are used. The analysis allows affirming that, although it
is true that there is a whole tradition within the framework of Latin American
critical thought, it is valuable to reconsider the existing and persistent
contradictions in the tradition, but also to review it from the current
referents, noticing the epistemic presuppositions of the new currents of
thought housed in the heart of Latin American critical thought. It is
considered that, being an approach to reality, it is polyhedral, and that,
being so, it inevitably has an impact on the daily life of people, communities
and countries. That is why it is so relevant to aim at the resolution of existing
contradictions, those that persist and generate new paths, alternatives for the
advancement of the region within a framework of major ethical-political
tensions.
Key words: Latin American critical thought; epistemic contradictions;
ethical-political tensions; Euro-Westernism.
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Recibido/Received
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04-03-2025
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Aprobado/Approved
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25-07-2025
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Publicado/Published
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27-07-2025
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Introducción
En plena juventud del siglo XXI, ya no es discusión
la existencia y vigencia del pensamiento crítico
latinoamericano (en adelante, PCL). Así, a continuación, se presenta una
noción provisoria de lo que se entiende, en este texto, como PCL.
El PCL se diferencia al pensamiento crítico, así, a
secas. A este último se le concibe como un conjunto de habilidades que, generando
la emergencia de disposiciones y conocimientos, permite contextualizar,
analizar, plantear alternativas, resolver problemas, tomar decisiones,
avanzando sobre la advertencia de grietas en las lógicas de pensamiento
superior (Pedraja-Rejas y Rodríguez-Cisterna, 2023). Pero, a diferencia del
PCL, este pensamiento crítico (a secas), no plantea la tensión ético-política
de la subalternidad.
El PCL es transformador (Damiani, 2007), de allí que
no sea estático, nunca está quieto, no es aséptico, pero tampoco panfletario;
es contingente y dinámico, se atreve, se arriesga, profundiza, reflexiona,
cuestiona y se cuestiona a sí mismo, se articula, se moviliza, y al hacerlo,
también moviliza; no tranza principios, pero sí los defiende, no es dogmático,
pero sí, dialéctico y contestatario, no es conformista, no es cínico, ni se
resigna (García, 2023).
El PCL alude a una manera de abordar la realidad
multifocal de América Latina (Baisotti & Vommaro, 2022), realidad que se
constituye en tensión constante, en emergencia y contingencia, a partir de
procesos históricos estructurados y estructurantes, que se vierten en ámbitos
de distinto índole (social, político, económico, cultural, espiritual,
geográfico), y que trasciende a todas las esferas de la cotidianidad y la vida
en comunidad. El PCL representa una alternativa de pensar la región ante
tensiones profundas, ante la pretensión hegemónica de euroccidente, relaciones
asimétricas entre el norte global y el sur global, el neocolonialismo, la
pretensión de expansión de la sociedad capitalista, el positivismo, el
desarrollismo, la legitimación de una versión única de la historia. Dusell
(2011), añade, que el PCL surge en el sínodo de los excluidos, los marginados,
los oprimidos y a quienes han convertido en periferia.
Dado lo anterior, este ensayo plantea un recorrido
por las tradiciones del PCL, y analiza cuáles puedan ser las tensiones y
contradicciones actuales, y las alternativas que podrían avizorarse.
Sobre
el pensamiento crítico latinoamericano
Tal y como ya se ha destacado, el PCL se constituye
a partir de realidades latinoamericanas que son poliédricas. El PCL se
constituye y reconstituye a partir de los aconteceres y la realidad social y
comunitaria, que tiene asiento y origen en otros ámbitos de influencia como son,
el político, el cultural, el histórico, el económico, el espiritual, el
geográfico. Cada uno de ellos influye sobre las formas de vida de la gente, de
la forma en la que se organizan (o no) las comunidades, los pueblos, los
países. De allí que, las pretensiones hegemónicas focalicen su acción de forma
multidimensional para ensanchar las brechas y radicalizar cada vez más el
sistema de relaciones imperante y asimétrico.
La historia ha develado un robusto sistema de
pensamiento que, en el seno latinoamericano, considera la construcción de un
futuro en el marco de una identidad clara [proceso de mestizaje como producto
de una invasión europea, de un genocidio y una huaquería sistemáticos, de
esclavización, de crímenes de lesa humanidad a todo nivel (por llamarles en
términos referentes actuales del derecho internacional)], y para concretar la
constitución sólida de una identidad, necesario es apelar a una conciencia
histórica. Ese sistema de pensamiento necesario apela a un ejercicio cotidiano
de crítica histórica; a una noción y práctica de la libertad (no solo como
concepto, sino como símbolo y como referente de lucha permanente), de
independencia, soberanía, solidaridad, equidad, justicia y pluralidad. Pero,
partir hacia el sueño de un mundo más justo, equitativo y pluricultural, lleva
a la pregunta por la actualidad. Por actualidad se concibe aquello que tiene
“sentido de lo que es vigente, no solo porque circunstancialmente sea producido
en el tiempo presente, sino porque su propósito sigue siendo actual y
pertinente” (Viviescas, 2019; p. 9). Así, emergen cuatro elementos relevantes
en el debate asociado al PCL, a saber: sus tradiciones, tensiones existentes,
contradicciones, y alternativas en el horizonte. Por ello, a continuación, se
desarrollan cada uno de estos elementos de forma sintética habida cuenta la
necesidad por alentar un debate que, más que dejar una hoja de ruta, genere un
análisis no cutáneo de la situación actual del PCL.
Tradiciones
El PCL se respalda en el legado de muchos pensadores
que, desde la comprensión de la realidad local y regional, avanzaron sobre la
forja autónoma de ideas, de relación de las mismas, de análisis situacionales y
propuestas para el avance, no solo de sus respectivos países en sus contextos,
sino también de toda una región subalternizada. Entre las corrientes de
pensamiento más sólidas en el PCL, se destacan:
Independentista: corriente en la que se incorporan
pensadores latinoamericanos que actuaron no solo como pensadores orgánicos,
sino también como militantes activos en causas independentistas entre los
siglos XIX y XX, bien sea como intelectuales, o como combatientes, en otros
casos, y en algunos muy particulares, en ambos frentes. Destacan Simón
Rodríguez, Simón Bolívar, José Martí, José Gervasio Artigas, José Francisco de
San Martín, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Bernardo de
Monteagudo, entre otros.
Del marxismo clásico del marxismo latinoamericano:
adhiriéndose a interpretaciones de Marx en torno al materialismo histórico,
José Carlos Mariátegui y Julio Antonio Mella, sostuvieron la necesidad de
interpretar las sociedades capitalistas latinoamericanas, apuntando una
variación del materialismo histórico, con las necesarias adaptaciones y
contextualizaciones para América Latina. Entre otros pensadores de esta
corriente, están Ludovico Silva, Ibar Varas, Rodolfo Quintero, Federico Brito
Figueroa, José Aricó, Álvaro García Linera, Néstor Kohan, Fernando Martínez Heredia,
Adolfo Sánchez Vásquez, Joys Quiroga Vargas, Alberto Flores Galindo, Atilio
Borón, Jorge Eliécer Gaitán, Mario Marta Harnecker, Claudia Korol, entre otros.
PCL contemporáneo: destacan pensadores como Paulo
Freire, Enrique Dussel, Leopoldo Zea, Augusto Salazar Bondy, Celso Furtado,
Ángel Rama, Juan Bosch, Roque Dalton, Pedro Albizu Campos, Ricaurte Soler,
Jorge Abelardo Ramos, Aníbal Pinto, Pedro Cunill, Fabián Cabaluz, Edgardo
Lander, José Balbino León, Domingo Alberto Rangel, Carmen Bohórquez, Manuel Briceño
Guerrero, José Agustín Silva Michelena, Maritza Montero, Rigoberto Lanz,
Vladimir Acosta, Iraida Vargas, Steve Ellner, José Enrique Rodó, Orlando
Fals-Borda, Luis Antonio Bigott, Moacir Gadotti, Luis Beltrán Prieto Figueroa,
Gabriela Mistral, Darcy Ribeiro, Pablo Neruda, Frantz Fanon, Aimé Césaire,
Félix Valdés, Arturo Escobar, Danilo Streck, Oscar Jara, como algunos de los
más destacados. En esta corriente de pensamiento podría ubicarse la filosofía
y/o teología de la liberación.
Teoría de la dependencia (centro-periferia): surge
por la década de los 60’s del siglo XX, a cuenta de Ruy Mauro de Araujo Marini,
Theotonio dos Santos, Vânia Bambirra, Celso Furtado, Emir Sader, Enzo Faletto,
Fernando Henrique Cardoso, André Gunder Frank. La teoría de la dependencia es
una corriente que tiene en América Latina un correlato de lo que sigue
ocurriendo en otros continentes, regiones y países del mundo que han sido
subalternizados por el norte global, generando brechas, asimetrías y
distinciones entre lo que denominan los países desarrollados y países
subdesarrollados (Hasrama et al., 2025).
Pensamiento intercultural: corriente que interpreta
las necesidades de las poblaciones originarias latinoamericanas en un esfuerzo
sostenido por reivindicar no solo su ancestralidad, origen, historia negada,
lengua, costumbres y formas de vida, sino también su posición y derechos en el
contexto actual. Este abordaje implica la reivindicación de la validez del
pensamiento y el conocimiento ancestral de pueblos originarios. En esta
corriente se puede incluir a Esteban Emilio Mosonyi, Rigoberta Menchú, Arriuma
Kowii, Silvia Rivera Cusicanqui (a partir del paradigma epistemológico
indígena), Silvya de Alarcón, Rodolfo Stavenhagen, Ladislao Landa Vásquez,
Genner Llanes Ortiz, entre otros.
Modernidad/colonialidad/decolonialidad (m/c/d):
considerando que los estudios poscoloniales comienzan a desarrollarse en
Estados Unidos a cuenta de académicos provenientes de colonias anglosajonas
(Ufodike, 2025), en Latinoamérica comienza a generarse una corriente conocida
como decolonial que focaliza una propuesta analítica y de resistencia
intelectual desde el paradigma de la m/c/d. Junto a Aníbal Quijano, están
Walter Mignolo, Ramón Grosfoguel, Facundo Giuliano, Edgardo Lander, Catherine
Walsh, Santiago Castro-Gómez, Roberto Fernández Retamar, Nelson Maldonado
Torres, María Lugones, etc.
Epistemologías del sur: corriente de pensamiento que
tiene en Boaventura Souza De Santos, su principal referente, y que encuentra en
América Latina, adeptos. Parte de la idea de la generación de conocimiento
válido desde el eje del sur global en forma contestataria al norte global.
Otras corrientes: existen otras corrientes del PCL,
y tienen como ejes de debate y posicionamiento temas como la infancia,
campesinado, racialidad, discapacidad, feminismo (en sus distintas vertientes),
minorías sexuales, e incluso, movimientos sociales y colectivos en distintos
ámbitos. Quizá son menos conocidos, quizá han tenido menor resonancia en la
agenda pública, pero no por ello son invisibles.
Tensiones
y/o contradicciones
Como tensión se entiende la emergencia de
discrepancias en ejes de composición ético-política. En el PCL, las tensiones
son naturales y constitutivas en cuanto a origen, orden y comportamiento. La
contradicción refiere a la incoherencia epistémico-política, teórico-práctica,
o práxico-ideológica.
La principal tensión es la propensión a incurrir en
análisis sugestionados por lógicas euroccidentales desde la cooptación de
ciertas categorías y marcos analítico-comprensivos que son usuales en el PCL.
Otra tensión en el PCL focaliza una diatriba en torno a su nexo (o no), y la
dependencia o no a la teoría crítica europea.
El PCL tiene raíz de origen anterior a la noción de
la teoría crítica, que se asienta en el cuestionamiento a los modos de
comprensión de la organización social que devienen del sistema capitalista. El
PCL tiene raíz mucho antes del nacimiento de la teoría crítica, pero, no por
ello, deja de beber y alimentarse de la fuente de la teoría crítica en el siglo
XX (Jaramillo-Aristizábal, 2022). Claro está, las posturas de la teoría crítica
parten de un escenario euroccidental distinto al latinoamericano, y en cierta
manera hay quienes, desde la lógica de esta teoría, intentan hacer calcar cual
corset los criterios de análisis de la teoría crítica en América Latina. Esto
último no es aconsejable, dado que los contextos son totalmente diferentes,
además, caer bajo tal apotegma implicaría ser genuflexos en relación con los
correajes epistemo-políticos euroccidentales.
Otra tensión en el marco del PCL, focaliza el rol de
la intelectualidad. El tema está en la capacidad que desarrolla cada persona
para incidir en las transformaciones sociales desde su rol y cómo puede influir
en la sociedad. Se cuestiona no solo la neutralidad de la intelectualidad en
tanto productores de sentido, sino también a quienes sirven sus lomos para el
mantenimiento del estatus quo.
Otra tensión apunta hacia la realidad política
latinoamericana. Sader (2018), afirma que el PCL se encuentra desencajado de la
realidad política. Considera que el avance o retroceso de las fuerzas
progresistas en la región van de la mano de la fuerza con la que los pensadores
posicionan un discurso y una práctica militante que acompaña los procesos de
transformación social coherente, con la apertura de nuevos horizontes en el
debate político-económico y cultural, y en la medida en la que estos avances y
propuestas considera nuevos problemas, advierte otras tensiones y nuevas
contradicciones, y focaliza temas atingentes a la realidad política.
Otra tensión retrotrae a la crítica que hicieran
Hodgson et al. (2020), según los cuales, el PCL lo que ha hecho es generar una
nueva lógica binaria segregacionista, dividiendo entre iluminados que
comprenden las fracturas del sistema de relaciones que impera en el mundo, y
aquellos que no lo haen.
Una contradicción que se le acusan al PCL, pasa por
el aún uso de ciertas categorías coloniales, no logrando desprenderse de
algunas categorías como progreso, desarrollo, sociedad civil, calidad de vida,
entre otros. Otra contradicción tiene que ver con posturas asumidas por
intelectuales críticos que posteriormente ejercen poder en ciertos espacios, y
al ocupar dichos espacios, actúan en dirección contraria a sus convicciones
epistemo-políticas.
Una contradicción más podría hallarse también en el
encuadre conceptual del PCL bajo las lógicas analíticas euroccidentales. Esto
ocurre, por poner un caso, cuando al PCL se le define como campo social, desde
la perspectiva de Bourdieu, y esto lo vemos en Galindo (2020).
Finalmente, hay temas que son complejos en el marco
del PCL y en el que se evidencian, no solo grietas y contradicciones, sino
también posiciones que aún no pueden declararse como consensos. Por ejemplo,
temas como la propiedad privada, despenalización o no de sustancias
psicoactivas, migración, aborto, matrimonio igualitario, diversidad sexual, son
apenas algunos de los tantos temas en los que existen posicionamientos de todo
tipo.
Alternativas
Si como alternativa se entienden maneras distintas
de accionar hacia el mismo punto, sin perder el foco, ello podría implicar que:
·
Se
reconozca la necesidad de refocalizar el proceso de transformación como uno que
tiene imbricaciones multifactoriales;
·
Se
comprenda que la transformación no es un proceso que viene dado, sino que se
construye y jamás se detiene;
·
Se entienda
que la transformación del sistema de relaciones imperante es posible solo desde
el proyecto colectivo, sin que ello signifique la exclusión de las minorías;
·
Se
acepte la pluralidad;
·
Se
concrete la participación protagónica;
·
Se
reconozca que la batalla de las ideas se pierde cuando no se fortalecen los
marcos de pensamiento que distinguen a quienes buscan justicia y equidad;
·
Se
visibilice a los invisibilizados de siempre;
·
Se
trabaje en procura de la satisfacción de las necesidades, priorizando a los más
desfavorecidos;
·
Se
generen ejercicios investigativos en consulta, verificables, democráticos y
cada vez más democratizantes;
·
No se
puede caer en la equivocación de subestimar al pueblo, ni se sobrevalorar las
propias capacidades.
Consideraciones
finales
El PCL no es una
agenda oculta, al contrario, implica un abordaje público y notorio de la
realidad latinoamericana sin desconocer otros abordajes. El PCL no plantea un
consenso plano sobre todas sus proposiciones, y hay elementos comunes que
nuclean todas las perspectivas. Primero, parte del reconocimiento de un proceso
histórico de invasión europea al continente prehispánico, instalándose un
conjunto de mecanismos que violentan, segregan, saquean y desposeen al poblador
originario. Aún hoy se mantiene una agenda política, económica y cultural de
corte euroccidental.
En segundo lugar,
todas las corrientes reconocen lógicas binarias en el marco de un sistema de
relaciones que compartimenta el mundo en dos: países subdesarrollados y países
subdesarrollados; conocimientos válidos e inválidos; norte global y sur global,
etc. Un tercer elemento apunta al reconocimiento de todos los grupos
poblacionales en el marco de un debate por la subalternidad y la jerarquización
de roles funcionales sociales.
Existen, en el PCL,
tensiones y contradicciones. Estas son naturales al emerger en contextos de
diferencias y posiciones contrapuestas desde los ejes ético-políticos de
encuentro y distanciamiento. Pero ahí está el desafío de los pensadores
latinoamericanos, esto es, cómo generar proposiciones para resolver ambas.
Agradecimientos
A las Universidad Adventista de Chile, Universidad Arturo Prat y Universidad
Pedagógica Experimental Libertador.
Conflicto de intereses
No se
reporta conflicto de intereses.
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