https://doi.org/10.61286/e-rms.v4i.242

Ensayo

La evaluación formativa: Un pilar para la equidad y el éxito en la educación superior vespertina

Formative assessment: A pillar for equity and success in evening higher education

Gonzalo, Donoso Gormaz  Sobres de correo, sobres de correo, sobre png | PNGEgg

Universidad de las Américas, Santiago, Chile.

Resumen

La evaluación formativa se presenta como una estrategia pedagógica esencial en la educación superior para apoyar a estudiantes vespertinos trabajadores, quienes enfrentan desafíos particulares al combinar estudio con responsabilidades laborales y familiares. Este ensayo analiza cómo la evaluación formativa, al ofrecer retroalimentación continua, clara y personalizada, facilita la autorregulación y el aprendizaje autónomo, incrementando las oportunidades de éxito académico de este grupo. Además, se destacan los obstáculos comunes como la cultura evaluativa tradicional y la percepción de sobrecarga, junto con el papel fundamental de las tecnologías educativas que permiten flexibilizar el proceso evaluativo y mejorar el acompañamiento. En conclusión, la evaluación formativa constituye una herramienta clave para promover ambientes educativos inclusivos, adaptados a las necesidades específicas de los estudiantes vespertinos trabajadores y orientados al desarrollo integral y sostenido de sus competencias.

Palabras claves: evaluación formativa, estudiantes vespertinos trabajadores, retroalimentación continua, aprendizaje autónomo, tecnologías educativas.

Abstract

Formative assessment is presented as an essential pedagogical strategy in higher education to support hard-working evening students, who face particular challenges in combining study with work and family responsibilities. This essay analyzes how formative assessment, by offering continuous, clear and personalized feedback, facilitates self-regulation and autonomous learning, increasing the chances of academic success of this group. In addition, common obstacles such as traditional evaluation culture and the perception of overload are highlighted, along with the fundamental role of educational technologies that make the evaluation process more flexible and improve accompaniment. In conclusion, formative assessment is a key tool to promote inclusive educational environments, adapted to the specific needs of working evening students and oriented to the integral and sustained development of their competencies.

Keywords: formative assessment, working evening students, continuous feedback, autonomous learning, educational technologies.

Recibido/Received

04-09-2025

Aprobado/Approved

06-02-2026

Publicado/Published

08-02-2026

 

 

Introducción

 

 

En la actualidad, la educación superior enfrenta una diversidad creciente que desafía los enfoques pedagógicos tradicionales (La et al., 2023). Particularmente, los estudiantes vespertinos trabajadores constituyen un grupo significativo dentro de esta pluralidad, caracterizado por la necesidad de compatibilizar exigencias académicas con responsabilidades laborales y familiares simultáneas (Carvajal & Cervantes, 2017). Esta realidad compleja implica que dichos estudiantes operan bajo condiciones atípicas: disponen de tiempo limitado para el estudio, sufren fatiga acumulada tras largas jornadas laborales y requieren optimizar cada instante dedicado al aprendizaje.

Por otra parte, los modelos educativos convencionales, frecuentemente diseñados para estudiantes con disponibilidad completa y en horarios diurnos, resultan insuficientes para atender sus necesidades específicas (Alexander et al., 2024). Por lo tanto, se hace imperativa la adopción de estrategias pedagógicas flexibles, centradas en el estudiante y sensibles a su contexto particular.

Dentro de este escenario, la evaluación formativa emerge como una herramienta pedagógica clave que trasciende la mera medición de resultados para convertirse en un proceso continuo y dinámico de apoyo al aprendizaje (Anijovich, 2017).

Cabe destacar que a diferencia de la evaluación sumativa, la cual examina conocimientos al final de un período con fines de obtener una calificación, la evaluación formativa privilegia el acompañamiento constante y la retroalimentación constructiva, permitiendo a los estudiantes identificar con claridad sus avances, reconocer dificultades puntuales y diseñar estrategias de mejora personalizadas (Romero-González, 2024). Este enfoque no solo favorece el dominio de contenidos académicos, sino que también fortalece habilidades metacognitivas esenciales como la autorregulación, la autonomía y la motivación intrínseca, capacidades cruciales para quienes deben gestionar eficazmente su propio aprendizaje en entornos y horarios restringidos (Brender, 2006).

La relevancia de la evaluación formativa se intensifica al considerar las particularidades de los estudiantes vespertinos trabajadores, quienes no requieren solo flexibilidad temporal, sino también un acompañamiento pedagógico personalizado que incluya claridad en los criterios de logro y canales de comunicación abiertos para el diálogo constante con los docentes (Cizek & Lim, 2023). Estos elementos facilitan un entorno educativo inclusivo y equitativo, que reconoce y valora las circunstancias particulares de cada estudiante.

Por lo tanto, este ensayo, sostiene que la evaluación formativa constituye un motor indispensable para el desarrollo académico y personal de los estudiantes vespertinos trabajadores. Su implementación estratégica contribuye a transformar la educación superior en un espacio más justo y adaptado a la diversidad, promoviendo aprendizajes significativos y sostenibles.

 

 

La evaluación formativa en la enseñanza superior: una herramienta clave para los estudiantes vespertinos trabajadores

 

 

Antes de abordar los argumentos, es importante contextualizar la relevancia de la evaluación formativa en la educación superior, especialmente para los estudiantes vespertinos trabajadores. Este grupo enfrenta desafíos particulares derivados de la necesidad de compatibilizar sus estudios con responsabilidades laborales y personales, lo que demanda estrategias pedagógicas flexibles y centradas en el aprendizaje. La evaluación formativa, al enfocarse en el proceso y en la retroalimentación continua, se presenta como una herramienta clave para apoyar a estos estudiantes, facilitando su progreso académico y fortaleciendo habilidades esenciales para su desarrollo integral. A continuación, se analizarán los principales beneficios de esta modalidad evaluativa para los estudiantes vespertinos trabajadores.

En primer lugar, la evaluación formativa se distingue por su capacidad de adaptarse a las circunstancias y necesidades individuales de los estudiantes vespertinos, quienes suelen enfrentar una compleja combinación de responsabilidades laborales, familiares y académicas. Esta flexibilidad se traduce en la posibilidad de ajustar tanto la retroalimentación como los criterios de logro, permitiendo que cada estudiante reciba orientación relevante y oportuna según su propio ritmo y contexto. Para quienes estudian y trabajan, el tiempo es un recurso limitado y valioso; por ello, la evaluación formativa facilita que la retroalimentación sea específica y accionable, ayudando a los estudiantes a identificar con claridad sus logros y debilidades (Donoso Gormaz y Correa Rojas, 2024). Así, pueden focalizar sus esfuerzos en las áreas que más lo requieren, optimizando el escaso tiempo disponible y reduciendo el estrés asociado a la sobrecarga de tareas y evaluaciones tradicionales.

De acuerdo con Anijovich (2017), este acompañamiento personalizado es fundamental para que los estudiantes no solo reconozcan su progreso, sino también para que desarrollen estrategias de mejora continua. La evaluación formativa, al visibilizar logros y debilidades, orienta a los estudiantes en la toma de decisiones informadas sobre cómo avanzar en su proceso de aprendizaje. Este enfoque es especialmente relevante para estudiantes vespertinos, quienes muchas veces no pueden acceder a tutorías presenciales o espacios de consulta fuera del horario de clases. En este sentido, la evidencia sobre los logros de los estudiantes, utilizada para tomar decisiones que mejoren la enseñanza y el aprendizaje, se convierte en una herramienta poderosa para el desarrollo académico y personal.

Además, la evaluación formativa promueve la autonomía y el aprendizaje autorregulado, competencias esenciales para quienes deben organizar su estudio fuera del horario tradicional. El feedback formativo, cuando es claro, específico y entregado a tiempo, permite a los estudiantes identificar brechas en su aprendizaje y planificar acciones de mejora de manera autónoma. La claridad de los criterios de evaluación y la posibilidad de mantener un diálogo, aunque sea virtual, con los docentes, fortalece la autogestión y la motivación, aspectos cruciales para quienes combinan trabajo y estudio. Como señala Anijovich (2017), el feedback debe ser comprensible y útil, permitiendo al estudiante identificar la brecha entre su situación actual y los objetivos de aprendizaje. De este modo, la evaluación formativa no solo mejora los resultados académicos, sino que también contribuye al desarrollo de habilidades para la vida, como la organización, la priorización y la toma de decisiones autónoma.

Aunque un porcentaje bajo de docentes argumentan que la implementación de la evaluación formativa puede incrementar significativamente la carga de trabajo (Olave Astorga & Orrego Martínez, 2025), especialmente en cursos con alta matrícula y estudiantes con horarios restringidos como los vespertinos trabajadores, esta percepción no debe ser un obstáculo insalvable. La literatura y experiencias recientes sugieren que, si bien la evaluación formativa requiere un compromiso inicial mayor por parte del profesorado, su integración efectiva puede optimizarse mediante el uso de tecnologías educativas y estrategias pedagógicas innovadoras que facilitan la entrega de retroalimentación sin generar una sobrecarga excesiva.

Por ejemplo, plataformas virtuales de gestión del aprendizaje permiten automatizar ciertos procesos, como la entrega de comentarios personalizados, la realización de autoevaluaciones y coevaluaciones, y el seguimiento del progreso individual y grupal. Estas herramientas digitales ofrecen la ventaja de adaptarse a los horarios y ritmos de los estudiantes vespertinos, quienes disponen de tiempo limitado para consultas presenciales, y al mismo tiempo alivian la carga administrativa de los docentes (Fernando et al., 2021). Además, asistentes digitales y recursos multimedia pueden complementar el feedback, haciendo que sea más accesible, claro y oportuno, lo que mejora la comprensión y aplicación por parte de los estudiantes (Cabero-Almenara & Palacios-Rodríguez, 2021).

Asimismo, las últimas investigaciones señalan que la evaluación formativa debe ser parte integral y rutinaria de la práctica docente, no una actividad aislada o esporádica (Slingerland et al, 2024; Pyle et al, 2024). Cuando se inserta en un estilo pedagógico orientado al aprendizaje activo y al desarrollo de competencias, la evaluación formativa se convierte en una herramienta que mejora la toma de decisiones pedagógicas, haciéndolas más contextualizadas y oportunas (Cruzado Saldaña, 2022). Esto implica que, con una planificación adecuada y el apoyo institucional necesario, los docentes pueden implementar esta modalidad sin que ello implique una duplicidad o exceso de trabajo, sino más bien una mejora en la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.

Finalmente, la formación continua y el desarrollo profesional docente son claves para superar las resistencias y dificultades iniciales. La capacitación en el uso de tecnologías y en metodologías de evaluación formativa permite a los docentes optimizar sus prácticas, reducir la percepción de sobrecarga y aumentar la eficacia de la retroalimentación (Andrade & Heritage, 2017). Por lo tanto, aunque la preocupación por la carga de trabajo es legítima, la evidencia indica que con recursos adecuados y estrategias innovadoras, la evaluación formativa puede implementarse de manera eficiente, beneficiando tanto a estudiantes como a profesores, y adaptándose especialmente a las necesidades de los estudiantes vespertinos trabajadores.

 

 

Consideraciones finales

 

 

Para sintetizar, la evaluación formativa, concebida como un proceso flexible, dialogado y centrado en el aprendizaje, se erige como una herramienta fundamental para los estudiantes vespertinos trabajadores, quienes enfrentan el desafío de compatibilizar múltiples roles y responsabilidades. Esta modalidad evaluativa prioriza el proceso de aprendizaje por sobre la mera obtención de resultados, permitiendo que los estudiantes desarrollen habilidades de autorregulación, como la planificación, el monitoreo y la autoevaluación, que son esenciales para gestionar eficazmente su tiempo y esfuerzo en contextos de alta demanda laboral y académica.

Además, la flexibilidad inherente a la evaluación formativa facilita la adaptación a las particularidades de este grupo estudiantil, ofreciendo retroalimentación continua y personalizada que responde a sus ritmos y necesidades específicas. El diálogo constante entre docentes y estudiantes, promovido por esta modalidad, no solo fortalece la comprensión y el compromiso con el aprendizaje, sino que también contribuye a crear un ambiente educativo más inclusivo y equitativo, donde se valoran los procesos individuales y colectivos de construcción del conocimiento.

Reafirmando la tesis, solo una evaluación formativa bien implementada, que incorpore recursos tecnológicos y estrategias pedagógicas innovadoras, puede garantizar aprendizajes significativos y equitativos para los estudiantes vespertinos trabajadores. El uso de tecnologías educativas, como plataformas virtuales y herramientas de retroalimentación digital, permite superar barreras temporales y espaciales, facilitando el acceso a la información y el acompañamiento docente en horarios flexibles. De este modo, se potencia la autonomía y la motivación del estudiante, preparándolo para enfrentar con éxito los desafíos académicos y profesionales del siglo XXI.

Por último, la evaluación formativa no solo impacta en el rendimiento académico, sino que también contribuye al desarrollo integral del estudiante, fomentando competencias transversales como la resiliencia, la gestión del tiempo y la capacidad de adaptación, habilidades imprescindibles para quienes deben equilibrar estudio y trabajo. En consecuencia, su implementación constituye una apuesta estratégica para la educación superior, orientada a promover la equidad, la calidad y la pertinencia educativa en contextos cada vez más diversos y complejos.

 

Agradecimientos

A la Universidad de las Américas.

 

Conflicto de intereses

No se reporta conflicto de intereses.

 

Referencias

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