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Habilidades emprendedoras en estudiantes de una universidad pública peruana: un estudio para un sistema gamificado
Entrepreneurial skills in students at a Peruvian public university: a study for a gamified system
Raúl
Eleazar, Arias Sánchez
;
Kenia, Aguirre Vílchez
; Héctor,
Sedano Quispe
; Genaro,
Moreno Espíritu
; Timoteo,
Quispe Areche![]()
Universidad Nacional de Huancavelica, Huancavelica, Perú
Resumen
Esta investigación analiza las habilidades emprendedoras de estudiantes pertenecientes a cinco programas de estudio de una universidad pública peruana, con el propósito de identificar fortalezas y debilidades en su perfil profesional. El estudio adoptó un enfoque cuantitativo de nivel descriptivo y exploratorio. Para la recolección de datos, se aplicó un cuestionario estructurado de 70 ítems dicotómicos a una muestra de 110 estudiantes de las carreras de Administración, Economía, Contabilidad, Educación (Ciencias Sociales) e Ingeniería Ambiental. Los hallazgos revelan un nivel medio-alto de competencias emprendedoras, con un promedio general de 68,00. Entre las principales fortalezas destacan las dimensiones de ética y sostenibilidad (79,00) junto a conocimiento y aprendizaje (71,00); no obstante, se identificaron debilidades críticas en liderazgo (66,00) y gestión del riesgo (60,00). El análisis comparativo muestra que Administración y Economía poseen perfiles más sólidos y mayor motivación, mientras que Contabilidad y Educación evidencian menor disposición emprendedora y dificultades para asumir riesgos. Se concluye que, si bien los universitarios poseen una base formativa favorable, es imperativo reforzar las competencias prácticas y estratégicas. Para ello, se recomienda la implementación de metodologías activas e interdisciplinarias como la gamificación, simulaciones y proyectos colaborativos. Este estudio aporta evidencia empírica relevante para la formulación de estrategias curriculares que promuevan la innovación y la sostenibilidad, alineando la formación universitaria con las exigencias del mercado laboral peruano y los objetivos de desarrollo nacional.
Palabras clave: emprendimiento, educación superior, competencias profesionales, gamificación, Perú, sostenibilidad.
Abstract
This research analyzes the entrepreneurial skills of students from five study programs at a Peruvian public university, with the purpose of identifying strengths and weaknesses in their professional profiles. The study adopted a quantitative approach with a descriptive and exploratory level. For data collection, a structured questionnaire of 70 dichotomous items was applied to a sample of 110 students from the programs of Administration, Economics, Accounting, Education (Social Sciences), and Environmental Engineering. The findings reveal a medium-high level of entrepreneurial competencies, with an overall average of 68.00. Among the main strengths, the dimensions of ethics and sustainability (79.00) and knowledge and learning (71.00) stand out; however, critical weaknesses were identified in leadership (66.00) and risk management (60.00). Comparative analysis shows that Administration and Economics possess more solid profiles and higher motivation, while Accounting and Education evidence a lower entrepreneurial disposition and difficulties in assuming risks. It is concluded that, although university students possess a favorable formative base, it is imperative to reinforce practical and strategic competencies. To this end, the implementation of active and interdisciplinary methodologies such as gamification, simulations, and collaborative projects is recommended. This study provides relevant empirical evidence for the formulation of curricular strategies that promote innovation and sustainability, aligning university education with the demands of the Peruvian labor market and national development goals.
Keywords: entrepreneurship, higher education, professional competencies, gamification, Peru, sustainability.
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Recibido/Received |
23-10-2025 |
Aprobado/Approved |
28-12-2025 |
Publicado/Published |
31-12-2026 |
Introducción
El emprendimiento constituye en la actualidad una de las principales estrategias para enfrentar los retos del desarrollo económico y social en los países de América Latina, tal como lo han señalado diversas investigaciones que subrayan su papel como motor de transformación en regiones en vías de desarrollo (Gómez Díaz et al., 2022; Useche-Aguirre et al., 2021). En efecto, en contextos geográficos y sociales donde el mercado laboral formal no logra interconectar de manera eficiente a la creciente población joven, surge una brecha de empleabilidad que requiere soluciones creativas y resilientes (Moctezuma Pérez & Murguía Salas, 2021). Ante esta realidad, las habilidades emprendedoras dejan de ser un complemento curricular para convertirse en un recurso estratégico fundamental que favorece no solo la generación de empleo genuino, sino también la innovación disruptiva y la sostenibilidad de los proyectos a largo plazo. En este orden de ideas, las instituciones de educación superior asumen la responsabilidad ineludible de fomentar competencias transversales que permitan a los estudiantes identificar oportunidades de mercado, asumir riesgos calculados y diseñar soluciones innovadoras a problemas tanto locales como globales (Villa Sánchez & Villa Leicea, 2007).
Aunado a lo anterior, la literatura académica contemporánea ha evidenciado que el desarrollo de estas habilidades en el ecosistema universitario no responde a un proceso lineal, sino que depende de una amalgama de factores multidimensionales. Investigaciones desarrolladas por autores como Gómez Miranda (2023), Castillo-Vergara et al. (2018) y Arias Camarena y Colque Quispe (2024), entre otros, han demostrado de manera fehaciente que la formación académica formal, la cultura intrínseca de la institución y las experiencias extracurriculares actúan como catalizadores del espíritu emprendedor (Bolaños et al., 2024; Moreno-Barragán et al., 2022). Por consiguiente, es imperativo comprender que estas capacidades no se limitan exclusivamente al dominio del conocimiento técnico o teórico dentro del aula de clases; por el contrario, se expanden hacia escenarios vitales más amplios y abarcan dimensiones psicológicas y actitudinales complejas. Entre estas dimensiones destacan el liderazgo estratégico (Castellanos et al., 2003), la creatividad aplicada (Loli et al., 2011), la resiliencia ante el fracaso, la toma de decisiones basada en datos (Nikulin Chandia et al., 2017) y, fundamentalmente, la capacidad cognitiva y emocional para operar con éxito en entornos caracterizados por la incertidumbre y la volatilidad (Ángel et al., 2021).
En el caso específico del Perú, el marco normativo ha intentado alinearse con estas necesidades globales a través de la Ley Universitaria N.º 30220, la cual establece de forma explícita que las universidades tienen el deber de promover el emprendimiento como un eje transversal en la formación profesional de sus egresados. Esta disposición legal refuerza la urgencia de contar con diagnósticos precisos e investigaciones empíricas que revelen la situación real de los estudiantes peruanos frente a este paradigma. No obstante, a pesar de la existencia de este mandato normativo, los estudios sobre emprendimiento en las universidades peruanas presentan todavía una cobertura limitada y fragmentaria. La mayoría de los esfuerzos de investigación se han centralizado históricamente en instituciones localizadas en la capital, Lima, o en los principales centros urbanos, lo que genera un vacío de información respecto a las realidades de las provincias y de las universidades públicas de gestión estatal. Asimismo, se observa una marcada concentración de estos estudios en las facultades de Administración y Economía, lo que relega a un segundo plano a disciplinas fundamentales como la Educación, las Ciencias Sociales o la Ingeniería, las cuales poseen un potencial significativo para aportar perspectivas innovadoras y soluciones tecnológicas a la cultura emprendedora nacional.
Bajo este contexto de necesidad y oportunidad, el presente estudio tiene como propósito central analizar las habilidades emprendedoras en estudiantes pertenecientes a diversas carreras de una universidad pública peruana. Para alcanzar dicho objetivo, se aplicó un cuestionario estructurado compuesto por 70 ítems dicotómicos, diseñado para capturar la autopercepción de los estudiantes sobre sus capacidades. La muestra de esta investigación estuvo conformada por 110 alumnos matriculados en los programas de Administración, Economía, Contabilidad, Educación con mención en Ciencias Sociales e Ingeniería Ambiental. Este enfoque diverso permite una visión comparativa interdisciplinaria que es poco común en la literatura previa. Por tanto, la presente investigación posee un carácter exploratorio y descriptivo, cuyo fin último es aportar evidencia empírica inicial que permita comprender las fortalezas latentes y las limitaciones críticas del estudiantado en relación con el ecosistema emprendedor. Además, es pertinente destacar que este trabajo se inscribe dentro del marco del proyecto FOCAM N° 1, denominado "Sistema Gamificado Pukllay 2.0 para el emprendimiento en estudiantes de educación superior universitaria". Este proyecto busca transformar la enseñanza tradicional del emprendimiento mediante el uso de metodologías innovadoras basadas en la gamificación, permitiendo que el estudiante experimente ciclos de aprendizaje activo a través del juego y la simulación.
En consecuencia, el estudio ofrece un panorama preliminar sobre las diferencias y similitudes en las habilidades emprendedoras entre distintos programas de estudios, lo cual constituye un insumo valioso para que futuras intervenciones curriculares puedan diseñar estrategias personalizadas. Al profundizar en la revisión de la literatura académica, se observa que la enseñanza del emprendimiento ha sido objeto de constantes críticas y revisiones. Por ejemplo, Saldarriaga Salazar y Guzmán González (2018) analizaron diversos modelos de enseñanza en universidades entre los años 2008 y 2016, concluyendo que la mayoría de las instituciones carecen de modelos formales y estructurados para esta pedagogía; si bien es cierto que algunas universidades recopilan datos para mejorar sus metodologías, todavía existe una brecha notable entre la teoría y la implementación práctica. Por otro lado, la importancia de la interdisciplinariedad ha sido validada por Contreras-Velásquez et al. (2017), quienes evidenciaron que aquellos equipos de trabajo conformados por estudiantes de diferentes áreas del conocimiento logran evaluaciones significativamente superiores en términos de innovación e impacto social en sus modelos de negocio. Este hallazgo refuerza la tesis de que el emprendimiento moderno no puede ser abordado desde un silo disciplinar único, sino que requiere la convergencia de saberes técnicos, sociales y humanísticos.
Asimismo, el enfoque hacia la sostenibilidad se ha vuelto un pilar crítico en la formación superior. Mindt y Rieckmann (2017) han subrayado la necesidad de desarrollar competencias que no solo busquen el lucro económico, sino que estén orientadas a la sostenibilidad ambiental y social, lo que requiere métodos de enseñanza y aprendizaje que fomenten el pensamiento sistémico y la ética profesional. En sintonía con las nuevas tendencias tecnológicas, Flores (2023) señala que el emprendimiento digital en la educación superior presenta visiones heterogéneas; mientras que algunos sectores lo ven como una oportunidad puramente empresarial, otros lo interpretan como una herramienta de transformación social. Sin embargo, este autor identifica barreras persistentes como el acceso limitado al financiamiento y la carencia de habilidades digitales avanzadas entre los jóvenes. En contraste, estudios como el de Salas y Ticlla (2022) han demostrado que existe una correlación positiva y robusta entre la educación financiera y la intención emprendedora, sugiriendo que un estudiante que domina conceptos financieros básicos tiene mayores probabilidades de éxito al gestionar un proyecto propio.
Complementariamente, el análisis de las competencias emprendedoras revela tensiones significativas entre la formación y la práctica. Daza et al. (2016) encontraron que, aunque muchos graduados universitarios poseen los conocimientos teóricos necesarios, muy pocos llegan a concretar proyectos de negocio propios. Esta reticencia se debe, en gran medida, a la escasez de experiencias prácticas durante la carrera, lo que genera una falta de autoconfianza y una percepción de desconexión entre el aula y el mercado real. Por el contrario, en contextos específicos como el de Machala, González Ordóñez y Novillo Díaz (2018) observaron que los estudiantes con antecedentes familiares vinculados a negocios suelen presentar perfiles emprendedores más sólidos, destacando por su creatividad y compromiso emocional con la actividad empresarial. Esto sugiere que el entorno social y familiar actúa como un "currículo oculto" que potencia las habilidades que la universidad intenta formalizar. De esta manera, Correa Correa et al. (2011) enfatizan que formar emprendedores va mucho más allá de enseñar a elaborar un plan de negocios; implica desarrollar atributos psicológicos como el control interno, la capacidad para establecer redes de contacto y la resolución de problemas bajo presión, elementos que deben ser cultivados en un entorno universitario estimulante.
Hinojosa López et al. (2024) añaden que la formación universitaria en competencias clave favorece especialmente a aquellos estudiantes que ya cuentan con alguna experiencia previa, lo que sugiere que las universidades deberían ajustar sus planes de estudio para nivelar las competencias de aquellos alumnos que no han tenido contacto previo con el mundo empresarial. En el escenario peruano, los desafíos adquieren matices particulares. Véliz Quispe et al. (2023) indican que, si bien las universidades públicas han avanzado en la creación de incubadoras de empresas, existe una madurez desigual entre las regiones del país. Mientras que las incubadoras en el centro del Perú muestran procesos más consolidados, las del norte y sur se encuentran todavía en etapas incipientes, enfocándose primordialmente en micro y pequeñas empresas (MYPE) y dejando de lado la innovación tecnológica de alto impacto o las *start-ups*. A pesar de ello, el uso de metodologías probadas internacionalmente ha dado resultados alentadores. Por ejemplo, Deza et al. (2021) documentaron que la aplicación de la metodología "Conozca de Empresa" de la OIT permitió a estudiantes peruanos desarrollar capacidades de planificación y proyección con un enfoque de realidad empresarial.
Por otro lado, el emprendimiento en el Perú está intrínsecamente ligado al desarrollo sostenible. Boscán-Carroz et al. (2023) sostienen que la actividad emprendedora en el país contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsando la adaptabilidad en tiempos de crisis. En este sentido, la cultura emprendedora en las micro y pequeñas empresas peruanas trasciende la mera supervivencia económica; implica un conjunto de actitudes y valores que permiten la sostenibilidad y la visión a largo plazo (Jiménez et al., 2023). Es fundamental considerar también la perspectiva de género en este análisis. Aranibar Ramos et al. (2022) destacan que el emprendimiento femenino en el Perú ha mostrado un crecimiento sostenido, impulsado por el deseo de autosuperación y la necesidad de sustento económico. Sin embargo, estas emprendedoras enfrentan barreras estructurales como la informalidad sistémica, la falta de capital social y, en casos críticos, situaciones de violencia familiar que frenan su desarrollo. Finalmente, el impacto macroeconómico de estas iniciativas es innegable. León-Mendoza (2019) demostró cuantitativamente que el emprendimiento empresarial es un motor del crecimiento económico en el Perú; según sus hallazgos, un incremento del 1% en el número de empresas generadas tiene un impacto positivo del 0,68% en la tasa de crecimiento del PIB per cápita departamental.
En suma, la presente investigación no solo busca diagnosticar un estado de situación, sino que pretende sentar las bases para una transformación pedagógica mediada por la tecnología y la gamificación, entendiendo que el fortalecimiento de las habilidades emprendedoras es una vía fundamental para el desarrollo integral del estudiante y el progreso económico del país.
Materiales y métodos
Esta investigación se enmarca en un enfoque cuantitativo (Medina, 2001), descriptivo (Valle et al., 2022) y exploratorio (Zuliani, 2010), así también, se optó por este diseño debido a que el objetivo principal fue establecer una línea base del nivel de habilidades emprendedoras en estudiantes de diferentes programas de estudio de una universidad pública peruana, sin establecer relaciones causales.
Población y muestra
La población estuvo conformada por estudiantes de pregrado de las carreras de Administración, Economía, Contabilidad, Educación mención Ciencias Sociales e Ingeniería Ambiental, bajo la siguiente caracterización de los participantes (Tabla 1).
Tabla 1. Caracterización de participantes
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Elemento de estudio |
Descripción |
Cantidad |
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Muestra |
Estudiantes seleccionados mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, ya que fueron invitados a través de una convocatoria abierta |
110 |
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Distribución de la muestra |
Administración (25), Economía (20), Contabilidad (20), Educación mención Ciencias Sociales (30), Ingeniería Ambiental (15). |
- |
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Criterio de inclusión |
Estudiantes regulares matriculados en el semestre académico 2024-II y 2024-I |
- |
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Criterio de exclusión |
Estudiantes que no participaron voluntariamente o que no completaron el cuestionario. |
- |
Instrumento
Se aplicó un cuestionario estructurado de 70 preguntas dicotómicas (sí/no), organizada en cinco dimensiones de habilidades emprendedoras:
a) Innovación y creatividad (15 ítems): Evalúa la capacidad de los estudiantes para generar ideas novedosas, proponer soluciones originales y reconocer la importancia de la innovación en el contexto empresarial.
b) Liderazgo y trabajo en equipo (15 ítems): Se orienta a medir la habilidad de los estudiantes para guiar, motivar e influir en otras personas, así como su disposición para colaborar en equipos a nivel multidisciplinario.
c) Toma de decisiones y solución de problemas (15 ítems): Analiza la confianza del estudiante en la resolución de problemas bajo condiciones de incertidumbre, su capacidad crítica para evaluar alternativas y el manejo de conflictos.
d) Iniciativa y visión de negocio (15 ítems): Mide el interés de los estudiantes en identificar oportunidades, diseñar planes de negocio y mantener una visión estratégica de futuro.
e) Tolerancia al riesgo y resiliencia (10 ítems): Evalúa la disposición del estudiante para asumir riesgos financieros, competir en entornos desafiantes y superar fracasos con perseverancia.
La validez de contenido fue revisada por especialistas en emprendimiento y educación superior, asimismo, la confiabilidad alcanzó un alfa de Cronbach de 0,61, considerándolo adecuado para su aplicación en campo.
Procedimiento
La aplicación del cuestionario se realizó de manera presencial en aulas universitarias, previa autorización de las autoridades académicas, y se informó a los estudiantes sobre el carácter voluntario y confidencial de su participación.
Resultados
En la Tabla 2 y Figura 1 se observa que, el promedio general de los encuestados es medio-alto (68%), con fortalezas en ética y sostenibilidad (79%) y conocimiento y aprendizaje (71%), pero debilidades en gestión del riesgo (60%) y liderazgo (66%); asimismo, se observa que Administración (78%) y Economía (73%) presentan los perfiles emprendedores más sólidos, mientras que Contabilidad (62%) y Educación mención Ciencias Sociales (62%) evidencian menor motivación y dificultad para asumir riesgos, lo que indica que aunque existe potencial emprendedor en la muestra, aún se requiere fortalecer competencias prácticas y estratégicas para un desarrollo más integral.
Tabla 2. Resultados del cuestionario
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Dimensión / Programa |
Adm. |
Eco. |
Con. |
Edu. |
Ing. Am. |
Promedio |
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Intención y motivación |
82,00 |
76,00 |
64,00 |
54,00 |
60,00 |
67,00 |
|
Innovación y creatividad |
78,00 |
72,00 |
58,00 |
61,00 |
68,00 |
67,00 |
|
Liderazgo y trabajo en equipo |
75,00 |
70,00 |
60,00 |
62,00 |
62,00 |
66,00 |
|
Decisiones y gestión riesgo |
70,00 |
68,00 |
57,00 |
49,00 |
55,00 |
60,00 |
|
Conocimiento/aprendizaje |
80,00 |
74,00 |
62,00 |
67,00 |
70,00 |
71,00 |
|
Ética y sostenibilidad |
85,00 |
80,00 |
72,00 |
77,00 |
82,00 |
79,00 |
|
Promedio general |
78,00 |
73,00 |
62,00 |
62,00 |
66,00 |
68,00 |
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Figura 1. Perfil de emprendimiento
En este sentido, el análisis de los resultados revela que, en términos generales, los estudiantes presentan un nivel medio-alto en habilidades de emprendimiento, con un promedio general de 68%. Este porcentaje muestra que existe una base formativa y actitudinal favorable hacia el emprendimiento, aunque todavía quedan áreas que requieren un refuerzo más sistemático. Entre las dimensiones, se observa que las más destacadas son Ética y sostenibilidad (79%) y Conocimiento y aprendizaje (71%), lo que evidencia que los alumnos reconocen la importancia de la formación continua, la responsabilidad social y la sostenibilidad como ejes centrales de cualquier proyecto emprendedor. Esto constituye una fortaleza, ya que se orienta hacia un emprendimiento responsable y consciente de su entorno. También se identifican debilidades, las dimensiones con menor puntaje son Decisiones y gestión del riesgo (60%) y Liderazgo y trabajo en equipo (66%), esta situación refleja que, aunque los estudiantes poseen interés y valores éticos, aún carecen de las competencias prácticas necesarias para asumir desafíos en contextos de incertidumbre y para coordinar esfuerzos colectivos. Estas habilidades son críticas en la práctica emprendedora, pues implican tomar decisiones estratégicas bajo presión, gestionar recursos limitados y liderar equipos hacia objetivos comunes. La brecha en estas dimensiones señala la necesidad de fortalecer metodologías activas en la enseñanza, como simulaciones, casos prácticos o proyectos colaborativos.
Por otro lado, si se observa el desempeño por programas, se encuentra que Administración (78%) lidera con el nivel más alto en habilidades emprendedoras, sobresaliendo en Intención y motivación (82%) y Ética y sostenibilidad (85%), esto indica que los estudiantes de esta carrera no solo están dispuestos a emprender, sino que lo harían con un enfoque responsable, en segundo lugar, se ubica Economía (73%), que mantiene un perfil similar, aunque ligeramente menor en todas las dimensiones, lo que sugiere un buen equilibrio entre motivación, conocimiento y valores éticos. Ingeniería Ambiental (66%) se sitúa en un nivel intermedio, mostrando un énfasis en la dimensión ética (82%), posiblemente asociado con la conciencia medioambiental propia de su formación, sin embargo, sus resultados en motivación (60%) y gestión del riesgo (55%) muestran que los estudiantes requieren mayor impulso para trasladar sus conocimientos a iniciativas emprendedoras concretas, en contraste, Contabilidad (62%) y Educación mención Ciencias Sociales (62%) presentan los niveles más bajos, con claras debilidades en motivación (64% y 54%) y gestión del riesgo (57% y 49%), esto refleja menor disposición hacia el emprendimiento y, en el caso de Educación, una visión más orientada hacia lo académico y social antes que al desarrollo de negocios.
En síntesis, el estudio permite concluir que los estudiantes encuestados poseen un perfil emprendedor en desarrollo: cuentan con motivación moderada y sólidos principios éticos, pero aún requieren fortalecer sus competencias prácticas y estratégicas, así los programas de Administración y Economía muestran mayor potencial para la formación de emprendedores, mientras que Contabilidad y Educación necesitan programas motivacionales y vivenciales que los acerquen más al mundo emprendedor.
Discusión
La interpretación de los hallazgos obtenidos en esta investigación revela una radiografía compleja y matizada sobre el potencial emprendedor de los estudiantes en el contexto de la educación pública peruana. Los resultados indican que los universitarios evaluados presentan un perfil emprendedor de nivel medio-alto, representado por un promedio general de 68,00. Este valor, si bien es alentador, sugiere la existencia de una capacidad latente que requiere de estímulos pedagógicos específicos para transformarse en una acción emprendedora efectiva y sostenible. En este sentido, los datos guardan una estrecha relación con lo expuesto por Gómez Díaz et al. (2022) y Useche-Aguirre et al. (2021), quienes sostienen que en América Latina el emprendimiento ha dejado de ser una opción vocacional para convertirse en una estrategia de supervivencia y desarrollo ante las carencias estructurales del mercado laboral formal. No obstante, un análisis pormenorizado de las dimensiones permite identificar áreas críticas que demandan una intervención urgente, especialmente si se considera que el éxito de una iniciativa empresarial no depende únicamente de la intención, sino de la amalgama de competencias prácticas y estratégicas.
Al contrastar los resultados con la literatura especializada, se observa una consistencia significativa con los planteamientos de Saldarriaga Salazar y Guzmán González (2018). Estos autores advierten que la mayoría de las universidades todavía carecen de modelos formales y sistemáticos para la enseñanza del emprendimiento, lo que se traduce en una formación fragmentada. Esta carencia teórica y metodológica podría explicar las brechas observadas en competencias críticas como la toma de decisiones y gestión del riesgo, que obtuvo la puntuación más baja del estudio con 60,00, y el liderazgo y trabajo en equipo con 66,00. Cuando la universidad no proporciona un entorno donde el error sea visto como parte del aprendizaje y donde se simulen escenarios de incertidumbre real, el estudiante tiende a puntuar más alto en aspectos teóricos y más bajo en aquellos que implican una exposición al riesgo. De igual forma, los hallazgos refuerzan lo señalado por Daza et al. (2016), quienes en su estudio sobre graduados universitarios evidenciaron que, aunque los egresados dominan la teoría y poseen una actitud favorable, carecen de la confianza y las experiencias prácticas suficientes para considerarse emprendedores en ejercicio.
Por otro lado, la fortaleza identificada en la dimensión de ética y sostenibilidad con 79,00 y conocimiento y aprendizaje con 71,00 es un hallazgo de suma relevancia. Estos resultados coinciden con las tendencias globales descritas por Mindt y Rieckmann (2017), quienes subrayan que la educación superior contemporánea está logrando integrar con éxito la visión de responsabilidad social en el perfil del estudiante. Los universitarios peruanos evaluados parecen ser conscientes de que el emprendimiento moderno debe ser responsable y estar alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una visión que también es validada por Boscán-Carroz et al. (2023) al analizar el ecosistema peruano. Asimismo, esta alta valoración en ética sugiere una oportunidad para fomentar el emprendimiento social, siguiendo el modelo propuesto por Vega Guerrero y Mera Rodríguez (2016), donde la resolución de problemas comunitarios se convierte en el motor de la innovación. Este enfoque es particularmente necesario en el Perú, donde el emprendimiento femenino, como indican Aranibar Ramos et al. (2022), suele estar vinculado a la mejora del bienestar familiar y social, enfrentando barreras que solo una formación ética y resiliente puede superar.
La disparidad de resultados entre los programas de estudio es otro punto de debate crucial. El hecho de que Administración con 78,00 y Economía con 73,00 presenten perfiles más sólidos no es casual; refleja una alineación histórica entre los currículos de estas carreras y la actividad empresarial. Tal como sugieren González Ordóñez y Novillo Díaz (2018), la exposición temprana a conceptos de gestión y la influencia de un entorno académico orientado a la práctica fortalecen el perfil emprendedor. No obstante, la baja puntuación relativa en programas como Contabilidad con 62,00 y Educación con 62,00 revela un desafío pedagógico. En estas disciplinas, el emprendimiento suele percibirse como algo ajeno o secundario. Sin embargo, la literatura sugiere que la interdisciplinariedad es el camino hacia la innovación de impacto. Contreras-Velásquez et al. (2017) demostraron que los equipos compuestos por estudiantes de diversas áreas obtienen mejores resultados. Por lo tanto, los estudiantes de Educación e Ingeniería Ambiental —estos últimos con un 66,00— podrían beneficiarse enormemente de estrategias que promuevan la colaboración con áreas de gestión, permitiendo que sus ideas técnicas o sociales adquieran viabilidad económica.
Este diagnóstico justifica plenamente la implementación de herramientas como el Sistema Gamificado Pukllay 2.0. La gamificación, al ser una metodología activa y vivencial, ataca directamente las debilidades encontradas en este estudio. Si la gestión del riesgo es baja debido al temor al fracaso, un entorno gamificado permite al estudiante experimentar con la toma de decisiones en un ambiente seguro donde el riesgo es parte del juego. Al respecto, Hinojosa López et al. (2024) enfatizan que la formación universitaria debe ajustarse para incluir experiencias que simulen la creación de negocios reales. La gamificación no solo mejora la motivación intrínseca, sino que fomenta el liderazgo y la resiliencia ante la incertidumbre, competencias que Ángel et al. (2021) consideran vitales en tiempos de crisis. De esta manera, el uso de Pukllay 2.0 se alinea con la necesidad de pasar de una educación pasiva a una formación basada en competencias, según lo propuesto por Villa Sánchez y Villa Leicea (2007).
En el contexto nacional, los resultados se enmarcan en los esfuerzos de las universidades públicas por cumplir con la Ley Universitaria N.º 30220. Aunque autores como Véliz Quispe et al. (2023) indican que las incubadoras en el Perú todavía se encuentran en procesos de maduración, el hecho de que los estudiantes posean una base del 68,00 es un punto de partida robusto. Si se aplican metodologías prácticas como la de Conozca de Empresa de la OIT, citada por Deza et al. (2021), este potencial puede traducirse en un crecimiento económico real. No debemos olvidar que, según León-Mendoza (2019), el aumento de la actividad empresarial en el Perú tiene un impacto directo y proporcional en el crecimiento del PIB. Por ello, fortalecer las habilidades emprendedoras no es solo una meta académica, sino un imperativo para la sostenibilidad del país.
Finalmente, es necesario reflexionar sobre la importancia de la creatividad y la innovación, dimensiones que en este estudio alcanzaron un 67,00. Esta cifra sugiere que existe una disposición creativa, pero que posiblemente carece de los canales adecuados para su expresión empresarial. Como indicaron Loli et al. (2011) en su estudio con universitarios peruanos, la intención de desarrollar un negocio está fuertemente ligada a las actitudes de creatividad. Si la universidad logra conectar esta creatividad con una mejor gestión del riesgo y un liderazgo sólido, el impacto será transformador. En conclusión, la discusión de estos resultados confirma que, si bien el conocimiento teórico está presente, la universidad pública debe evolucionar hacia modelos de enseñanza más dinámicos, colaborativos y orientados a la práctica para cerrar las brechas identificadas y formar profesionales capaces de liderar el cambio en un entorno global incierto.
Consideraciones finales
Los estudiantes universitarios presentan un nivel medio-alto de habilidades emprendedoras, con un promedio general de 68,00. Este hallazgo evidencia que existe una base actitudinal y cognitiva favorable hacia el emprendimiento, lo cual constituye un activo estratégico para la institución y para el desarrollo regional. No obstante, este nivel medio-alto indica que aún existe un margen significativo de mejora, especialmente en la transición de la intención hacia la ejecución de proyectos de innovación.
Las dimensiones que muestran una mayor fortaleza son ética y sostenibilidad con 79,00 y conocimiento y aprendizaje con 71,00. Estos resultados revelan que la formación actual está logrando imbuir en los estudiantes una conciencia responsable sobre el impacto social y ambiental de sus futuras empresas. Este perfil de emprendedor consciente es coherente con las exigencias del mercado global y con la formación integral que las universidades públicas peruanas buscan impartir en el marco de la responsabilidad social universitaria.
Por el contrario, las dimensiones con menor desempeño fueron la toma de decisiones y gestión del riesgo con 60,00 y el liderazgo y trabajo en equipo con 66,00. Estos bajos puntajes señalan una debilidad crítica: la dificultad de los estudiantes para operar bajo incertidumbre y para coordinar esfuerzos colectivos de manera eficiente. Esta brecha sugiere que la formación universitaria sigue siendo predominantemente teórica y que hace falta un mayor énfasis en metodologías vivenciales que expongan al estudiante a escenarios reales de crisis y negociación.
El análisis por programas académicos muestra variaciones significativas en el desarrollo de competencias emprendedoras. Los estudiantes de Administración con 78,00 y Economía con 73,00 poseen perfiles más consolidados, mientras que en Contabilidad con 62,00 y Educación con 62,00 se observa una menor motivación y mayores dificultades para asumir riesgos. Esto resalta la necesidad de implementar estrategias de formación diferenciadas que atiendan las particularidades de cada disciplina, promoviendo la interdisciplinariedad como una vía para fortalecer el ecosistema emprendedor universitario.
Los resultados resaltan la necesidad de implementar estrategias pedagógicas innovadoras, interdisciplinarias y vivenciales como la gamificación, proyectos colaborativos y simulaciones para consolidar las habilidades prácticas y estratégicas de los estudiantes. El fortalecimiento de estas competencias no solo promueve la innovación y el empleo, sino que también potencia el desarrollo económico y social sostenible del país, en línea con la legislación peruana y los objetivos de formación integral de profesionales.
A la Universidad Nacional de Huancavelica.
Conflicto de intereses
No se reporta conflicto de intereses.
Referencias
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Aranibar Ramos, E. R., Huachani Licona, D. Y., & Zúñiga Chávez, M. Y. (2022). Emprendimiento femenino en el Perú: Puntos fuertes y débiles para su sostenibilidad en el tiempo. Fides et Ratio - Revista de Difusión Cultural y Científica de la Universidad La Salle en Bolivia, 23(23), 199-224. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?pid=S2071-081X2022000100010&script=sci_arttext
Arias Camarena, J. A., & Colque Quispe, L. W. (2024). Actuales tendencias globales sobre estrategias para el fomento de habilidades de emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior. RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 14(28). https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-74672024000100652&script=sci_arttext
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