https://doi.org/10.61286/e-rms.v4i.389

Artículo Original

Horizonte, salario y movilidad territorial en la empleabilidad universitaria: un estudio de caso peruano

Horizon, salary and territorial mobility in university employability: a Peruvian case study

 

Zeida Patricia, Hoces-La Rosa1  Sobres de correo, sobres de correo, sobre png | PNGEgg; Genaro, Moreno-Espíritu2 ; José ,De La Cruz-Ccora1 ; Jonathan Elmer, Cahuana-Pari1 ; Raúl Jesús, Fernández-Jurado1 ; Jhonatan. Cardenas-Areche1

 

(1) Universidad Nacional de Huancavelica, Huancavelica, Perú.

(2) Universidad Nacional del Centro del Perú, Junín, Perú.

 

Resumen

La percepción de empleabilidad de estudiantes del último año de una universidad pública del centro del Perú, considerando diferencias por carrera, horizonte temporal, expectativa salarial, proyección territorial y género. La transición al mercado laboral constituye un proceso clave en contextos regionales marcados por desigualdades estructurales y segmentación ocupacional, donde las expectativas profesionales no solo dependen de factores individuales, sino también del campo disciplinar, la dinámica económica y las brechas de género persistentes. Desde un enfoque cuantitativo, descriptivo y no experimental, se aplicó un cuestionario estructurado a 412 estudiantes seleccionados mediante muestreo probabilístico estratificado por carrera. El instrumento incluyó dimensiones de empleabilidad percibida a corto, mediano y largo plazo, ingreso mensual esperado y proyección territorial del empleo, alcanzando adecuada fiabilidad (α = 0,87). Los resultados evidencian diferencias significativas entre disciplinas: las carreras de salud e ingenierías presentan mayores niveles de optimismo y expectativas salariales más altas, mientras que las ciencias sociales y educación muestran percepciones más moderadas, especialmente en el corto plazo. Asimismo, se observa un incremento generalizado de la empleabilidad percibida conforme se amplía el horizonte temporal. En cuanto al género, se identifican brechas tanto en la confianza de inserción laboral inicial como en la expectativa salarial, siendo esta última más pronunciada. En conjunto, el estudio aporta evidencia relevante para comprender las aspiraciones laborales juveniles y orientar políticas universitarias de empleabilidad en contextos regionales.

Palabras clave: salario, movilidad social, territorio, universidad.

Abstract

The employability perceptions of final-year students at a public university in central Peru, considering differences by major, time horizon, salary expectations, geographical projections, and gender. The transition to the labor market is a key process in regional contexts marked by structural inequalities and occupational segmentation, where professional expectations depend not only on individual factors but also on the disciplinary field, economic dynamics, and persistent gender gaps. Using a quantitative, descriptive, and non-experimental approach, a structured questionnaire was administered to 412 students selected through stratified probability sampling by major. The instrument included dimensions of perceived employability in the short, medium, and long term, expected monthly income, and geographical projections of employment, achieving adequate reliability (α = 0.87). The results show significant differences between disciplines: health sciences and engineering majors exhibit higher levels of optimism and higher salary expectations, while social sciences and education show more moderate perceptions, especially in the short term. Furthermore, a general increase in perceived employability is observed as the time horizon lengthens. Regarding gender, gaps are identified both in confidence in initial job placement and in salary expectations, with the latter being more pronounced. Overall, the study provides relevant evidence for understanding young people's employment aspirations and guiding university employability policies in regional contexts.

Keywords: salary, social mobility, territory, university.

Recibido/Received

02-03-2026

Aprobado/Approved

28-04-2026

Publicado/Published

29-04-2026

 

 

Introducción

 

 

La transición de la educación superior al mercado laboral constituye uno de los procesos más críticos en la trayectoria de los jóvenes profesionales, particularmente en contextos regionales caracterizados por desigualdades estructurales y segmentación ocupacional. En el escenario contemporáneo, esta etapa no representa únicamente un cambio de estatus jurídico o administrativo, sino una reconfiguración de la identidad del sujeto frente a las demandas de un sistema productivo cada vez más volátil. En América Latina, este fenómeno adquiere matices particulares debido a la persistencia de brechas históricas que limitan el acceso equitativo a oportunidades de empleo de calidad. De esta manera, el egresado universitario se enfrenta a un entorno donde el título académico, aunque necesario, ya no es garante suficiente de una inserción exitosa.

Bajo esta perspectiva, resulta fundamental comprender que la inserción laboral de egresados universitarios se encuentra influida por factores asociados al campo disciplinar, la dinámica económica regional, la estructura productiva y las brechas de género persistentes. Estos elementos convergen para determinar no solo la velocidad de contratación, sino también la calidad del vínculo laboral establecido. En el caso específico del Perú, la literatura reciente destaca que la heterogeneidad de los mercados regionales genera trayectorias de inserción profundamente disímiles entre las capitales y las provincias. Por consiguiente, el análisis de la transición profesional debe considerar las particularidades del entorno geográfico y las dinámicas de desarrollo local.

En este sentido, la percepción de empleabilidad emerge como un constructo clave, entendido no solo como la probabilidad objetiva de inserción laboral, sino como la expectativa subjetiva que los estudiantes construyen respecto a sus oportunidades profesionales. Esta dimensión subjetiva es crucial, pues actúa como un mediador entre las competencias adquiridas y las acciones emprendidas por el individuo para navegar el mercado de trabajo. De acuerdo con Acosta (2023), los enfoques de investigación en las ciencias sociales permiten desentrañar estas percepciones como representaciones sociales de la realidad económica. Así, la empleabilidad percibida se convierte en un indicador de bienestar humano y seguridad profesional en horizontes temporales específicos.

Aunado a lo anterior, diversas investigaciones han demostrado que la empleabilidad percibida influye directamente en la toma de decisiones académicas, en las aspiraciones salariales y en las estrategias de movilidad territorial. El estudiante que se autopercibe como altamente empleable tiende a desarrollar estrategias proactivas de búsqueda de empleo y se muestra más dispuesto a asumir riesgos profesionales. Por el contrario, una baja expectativa de inserción puede derivar en fenómenos de subempleo o en la prolongación innecesaria de la formación académica como mecanismo de refugio. Según Jiménez (2024), el capital humano y la inserción laboral requieren un análisis longitudinal para comprender cómo estas expectativas se transforman en realidades materiales.

De la misma manera, se ha evidenciado que existen diferencias significativas entre áreas disciplinares, siendo tradicionalmente más favorables las percepciones en carreras vinculadas a salud, ingeniería y economía. Este fenómeno responde a una estructura de mercado que prioriza los perfiles técnicos y de gestión sobre aquellos formados en ciencias sociales y humanidades. No obstante, esta jerarquización disciplinar a menudo ignora la capacidad de adaptación y las competencias transversales que los profesionales de las humanidades aportan al sector servicios. Como señala Restrepo (2024), los factores socioculturales afectan la inserción profesional de manera diferenciada, consolidando jerarquías de prestigio que condicionan la oferta académica.

Por otra parte, la literatura científica reporta de manera consistente brechas de género tanto en expectativas de inserción laboral como en proyecciones salariales dentro del ámbito profesional. Estas disparidades sugieren la persistencia de patrones de segregación horizontal y vertical que limitan el desarrollo de las mujeres en sectores estratégicos. Vargas (2025) sostiene que la segregación de género en la educación técnica y profesional se traduce en trayectorias laborales desiguales desde el momento mismo del egreso. En consecuencia, la percepción de empleabilidad está atravesada por variables estructurales de género que determinan el optimismo o el pesimismo laboral de los futuros egresados.

Vinculado a este punto, es imperativo analizar cómo la movilidad geográfica se presenta como una alternativa ante mercados laborales locales saturados o poco dinámicos. En muchas regiones intermedias, la migración hacia centros urbanos de mayor escala se visualiza como la única vía para alcanzar expectativas remunerativas competitivas. Alarcón et al. (2022) explican que los procesos migratorios en América Latina poseen raíces sociodemográficas profundas que impactan en la configuración de la fuerza laboral calificada. Por lo tanto, la intención de migrar de un egresado no es un hecho aislado, sino una respuesta racional ante la segmentación del mercado laboral en su lugar de origen.

Adicionalmente, el fenómeno de la transición profesional no puede desvincularse de los marcos de derechos y el bienestar humano en un sentido integral. El acceso al trabajo no es solo un fin económico, sino un derecho humano fundamental que permite el desarrollo pleno de la personalidad y la estabilidad social. Ruiz Moreno (2016) enfatiza que el derecho humano al trabajo de los migrantes y trabajadores locales debe ser garantizado para evitar situaciones de explotación o precariedad. Desde la ciencia social, el estudio de la empleabilidad debe integrar esta dimensión ética para proponer políticas públicas que trasciendan la mera productividad económica.

En este orden de ideas, el papel de las universidades en la configuración de estas percepciones es determinante, ya que actúan como puentes entre la teoría académica y la práctica profesional. La gestión universitaria debe orientarse no solo a la excelencia académica, sino a la generación de competencias que respondan a las demandas reales del entorno. Avellaneda et al. (2021) señalan que la rentabilidad de las carreras en la región centro del Perú presenta desafíos significativos para la administración de las instituciones de educación superior. Es necesario, por ende, que las universidades públicas fortalezcan sus sistemas de seguimiento de egresados y sus vínculos con el sector productivo regional.

A pesar de la relevancia del tema, los estudios empíricos sobre percepción de empleabilidad en universidades públicas y privadas de regiones intermedias del Perú aún son limitados. La mayoría de las investigaciones se han concentrado en la capital, dejando un vacío de información sobre cómo se construye la profesionalidad en las zonas andinas y amazónicas. Esta ausencia de evidencia sistemática dificulta comprender cómo los futuros profesionales construyen sus expectativas laborales en contextos regionales específicos. Sin una base de datos robusta, las intervenciones en materia de empleabilidad corren el riesgo de ser genéricas y poco efectivas ante la realidad local.

Consecuentemente, el presente estudio tiene como objetivo analizar las percepciones de empleabilidad de estudiantes del último año de una universidad pública del centro del Perú. Se consideran diferencias fundamentales por carrera profesional, horizonte temporal, expectativa salarial mensual, proyección territorial del empleo y género. Esta aproximación integral busca capturar la complejidad de un fenómeno que es, simultáneamente, individual y colectivo, técnico y social. La investigación se posiciona así como un esfuerzo por visibilizar las voces de los jóvenes que están a punto de ingresar a un mercado laboral incierto.

Desde un enfoque cuantitativo y descriptivo, la investigación busca aportar evidencia empírica que contribuya a la discusión sobre inserción laboral juvenil y planificación académica. La utilización de métodos rigurosos garantiza la fiabilidad de los hallazgos y permite su comparación con otros contextos nacionales e internacionales. López (2025) afirma que el uso de métodos mixtos o enfoques cuantitativos sólidos es esencial para enfrentar los desafíos actuales en las ciencias sociales. Al cuantificar las expectativas salariales y las intenciones de movilidad, se pueden identificar patrones de comportamiento que orienten la toma de decisiones institucionales.

Asimismo, es relevante destacar que la transición laboral ocurre hoy en un entorno digitalizado que demanda nuevas competencias y formas de interacción profesional. La empleabilidad ya no se define solo por el conocimiento disciplinar, sino por la capacidad de navegar en entornos tecnológicos complejos. Pérez (2024) argumenta que las habilidades digitales son determinantes en la transición de la universidad al trabajo en diversos países de la región. En el centro del Perú, esta realidad plantea un desafío adicional: cerrar la brecha digital para asegurar que los egresados de regiones intermedias compitan en igualdad de condiciones.

Por otro lado, la investigación explora la relación entre la formación recibida y la proyección territorial del empleo, analizando si los egresados desean permanecer en sus regiones. La retención de talento humano calificado es vital para el desarrollo de las provincias peruanas y para evitar la concentración excesiva de capital intelectual en Lima. Cattaneo et al. (2022) sugieren que el desarrollo económico y social a lo largo del continuo urbano-rural ofrece nuevas oportunidades para políticas públicas descentralizadas. Entender por qué un joven profesional decide quedarse o irse de su región es fundamental para diseñar estrategias de desarrollo regional sostenible.

En concordancia con lo expuesto, el estudio no solo permite identificar patrones diferenciales de optimismo laboral entre disciplinas, sino también explorar la existencia de brechas de género. Las expectativas salariales, por ejemplo, suelen ser un reflejo de la valoración social que se da a ciertas labores y de la autoconfianza que el sistema educativo fomenta. Martínez-Restrepo (2023) indica que la segmentación del mercado laboral en la región andina está profundamente marcada por brechas de género estructurales. Identificar estas disparidades desde la percepción estudiantil es el primer paso para corregir las desigualdades antes de que se cristalicen en la vida laboral activa.

Es importante considerar también que la percepción de empleabilidad está mediada por la situación macroeconómica del país y las políticas de integración regional. La estabilidad política y el crecimiento del Producto Bruto Interno afectan directamente el optimismo de los estudiantes respecto a su futuro inmediato. Torres-Sánchez (2023) menciona que la integración regional y la movilidad laboral son elementos clave para el dinamismo de los mercados de trabajo modernos. En el Perú, las fluctuaciones económicas de los últimos años han generado un clima de incertidumbre que permea las aulas universitarias y condiciona los proyectos de vida.

Igualmente, el bienestar humano debe ser el eje central de cualquier análisis sobre el trabajo y la educación en el siglo XXI. La empleabilidad no debe reducirse a la capacidad de ser "usado" por el mercado, sino a la capacidad de construir una vida digna y satisfactoria a través de la profesión. Pinzón Flechas y Álvarez Rivadulla (2024) exponen que la movilidad social y la incertidumbre son constantes en las experiencias laborales de los becarios y egresados de programas de excelencia. Por tanto, la investigación en ciencias sociales debe velar por que el éxito profesional esté alineado con la salud mental y la realización personal del individuo.

En última instancia, este artículo se propone como una herramienta para la reflexión crítica sobre la calidad educativa y su impacto en la sociedad. Los resultados obtenidos permitirán a las autoridades universitarias ajustar sus currículos y servicios de bienestar para responder mejor a las ansiedades y aspiraciones de sus alumnos. Silva (2024) subraya la importancia de revisar las políticas de derechos humanos y migración en el contexto sudamericano para proteger a los trabajadores más vulnerables. Del mismo modo, la universidad pública tiene la responsabilidad social de ser un motor de cambio que promueva la equidad y el desarrollo desde una base científica.

Finalmente, el análisis de la empleabilidad en el centro del Perú ofrece una mirada profunda a las contradicciones de un país que busca la modernización sin haber resuelto sus brechas estructurales. Esta introducción sienta las bases para un estudio que combina el rigor estadístico con la sensibilidad social necesaria para entender el bienestar humano. Al cerrar esta etapa de formación superior, el estudiante no solo busca un sueldo, sino un lugar en el mundo, y es deber de la ciencia documentar ese tránsito. Con esta investigación, se espera llenar un vacío crítico y abrir nuevas líneas de debate sobre el futuro del trabajo profesional en las regiones del Perú.

 

 

Materiales y métodos

 

 

2.1. Diseño de investigación

El estudio adoptó un enfoque cuantitativo (Acosta, 2023; Hernández & Klimenko, 2025), con diseño no experimental y descriptivo. La investigación pretendió analizar las percepciones de empleabilidad de estudiantes del último año de una universidad pública del centro del Perú, considerando diferencias por carrera profesional, horizonte temporal, expectativa remunerativa, proyección territorial y género.

 

2.2. Población y muestra

La población estuvo constituida por estudiantes matriculados en el último año académico (X ciclo) de once programas profesionales durante el periodo 2025-II, asimismo, se empleó un muestreo probabilístico estratificado por carrera, garantizando representación proporcional de cada programa, en este sentido, la muestra final estuvo compuesta por 412 estudiantes, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error estimado de ±4,5%. La estratificación (Tabla 1) permitió analizar comparativamente áreas disciplinarias agrupadas bajo las siguientes características:

 

Tabla 1. Caracterización de la población y muestra

Área disciplinaria

Carrera

Población (N)

Muestra (n)

% dentro de la muestra

Ciencias Sociales y Humanidades

Antropología

34

29

7,0

Sociología

30

25

6,1

Trabajo Social

43

37

9,0

Educación Matemática

34

29

7,0

Educación CC.SS.

38

33

8,0

Derecho

43

37

9,0

Subtotal Área

222

190

46,1%

Ciencias Económicas y Empresariales

Administración

52

45

10,9

Economía

47

41

10,0

Subtotal Área

 

99

86

20,9%

Ciencias de la Salud

Medicina

38

33

8,0

Enfermería

34

29

7,.0

Subtotal Área

72

62

15,0%

Ingenierías

Ing. Metalúrgica y de Materiales

38

33

8,0

Ingeniería Civil

47

41

10,0

Subtotal Área

85

74

18,0%

Total

478

412

100,0%

 

2.3. Instrumento de recolección de datos

Se diseñó un cuestionario estructurado, de manera multidimensional para capturar tanto el perfil del participante como sus representaciones subjetivas sobre el mercado de trabajo. La primera sección, orientada a los datos sociodemográficos, incluyó variables de control y segmentación como el género (codificado de forma dicotómica), la carrera profesional (mediante preguntas politómicas según el programa académico) y la edad en años cumplidos. Esta configuración permite realizar análisis comparativos transversales y segmentar los resultados por disciplina, facilitando la identificación de patrones específicos en la composición de la muestra estudiada.

Por su parte, el núcleo del instrumento se centró en la percepción de empleabilidad y las proyecciones laborales futuras. La empleabilidad se evaluó a través de una escala Likert de cinco puntos en tres horizontes temporales —corto, mediano y largo plazo—, lo que permitió la construcción de un índice sintético con un rango de 3,00 a 15,00 puntos para medir la confianza de inserción y consolidación profesional. Complementariamente, se integraron preguntas sobre la expectativa remunerativa en soles peruanos (S) y la proyección territorial del empleo, categorizada en opciones de permanencia regional, movilidad nacional o migración al extranjero, proporcionando una base sólida para la aplicación de pruebas estadísticas de varianza y análisis de brechas.

 Y la validación, mediante la evaluación de la consistencia interna para el bloque de percepción de empleabilidad, compuesto por tres ítems, arrojó un coeficiente alfa de Cronbach de 0,87, lo cual representa una fiabilidad adecuada para el instrumento. Al analizar el comportamiento individual de los reactivos, se observa que la empleabilidad a mediano plazo presentó la media más equilibrada (4,12) con la mayor correlación ítem-total corregida (0,79), seguida por la empleabilidad a largo plazo con una media de 4,34 y una correlación de 0,75, y finalmente la empleabilidad a corto plazo con una media de 3,74 y una correlación de 0,72.

Asimismo, los valores de alfa de Cronbach si se eliminara algún ítem oscilaron entre 0,78 y 0,81, lo que confirma que cada elemento contribuye significativamente a la robustez estadística de la escala total, cuya dispersión se sustenta en desviaciones estándar de 0,98, 0,84 y 0,76 respectivamente.

 

2.4. Procedimiento

La aplicación del cuestionario se realizó durante el segundo semestre académico de 2025. La recolección fue presencial y digital, previa autorización institucional, asimismo, la participación fue voluntaria y se garantizó confidencialidad y anonimato de los datos.

 

2.5. Consideraciones éticas

El estudio respetó principios de confidencialidad, anonimato y uso exclusivo académico de la información, asimismo, la investigación se enmarca dentro de estudios de percepción sin intervención experimental.

 

 

Resultados

 

 

3.1 Caracterización de la muestra

La Tabla 2 muestra que la muestra estuvo conformada por 412 estudiantes del último año, con una distribución relativamente equilibrada entre las distintas carreras, aunque con mayor representación en Administración (10,9%), Economía (10,0%) e Ingeniería Civil (10,0%). Las carreras con menor proporción relativa fueron Sociología (6,1%) y Antropología (7,0%), aunque mantienen una presencia suficiente para el análisis comparativo.

 

Tabla 2. Distribución de la muestra por carrera

Carrera

n

%

% Mujeres

% Hombres

Antropología

29

7.0

55

45

Sociología

25

6.1

60

40

Medicina

33

8.0

58

42

Administración

45

10.9

52

48

Trabajo Social

37

9.0

72

28

Educación Matemática

29

7.0

54

46

Educación CC.SS.

33

8.0

63

37

Economía

41

10.0

47

53

Ing. Metalúrgica

33

8.0

35

65

Ing. Civil

41

10.0

38

62

Derecho

37

9.0

57

43

Enfermería

29

7.0

76

24

Total

412

100

56.3

43.7

 

En términos de género, se observa una mayoría femenina (56,3%) frente a 43,7% de hombres, lo que evidencia una ligera feminización de la cohorte estudiada. Sin embargo, esta distribución no es homogénea entre disciplinas. Las carreras del área social y educativa presentan mayor participación femenina, destacando Enfermería (76%), Trabajo Social (72%) y Educación en Ciencias Sociales (63%), lo que refleja patrones tradicionales de segmentación ocupacional por género. En contraste, las ingenierías muestran predominancia masculina, especialmente Ingeniería Metalúrgica (65%) e Ingeniería Civil (62%), confirmando la persistencia de brechas de género en campos STEM (Figura 1), por su parte, carreras como Administración, Derecho y Medicina presentan una composición más equilibrada.

 

Figura 1. Brecha de género por carrera

 

3.2. Percepción de empleabilidad según horizonte temporal

 

3.2.1. Empleabilidad en el corto plazo (0–6 meses)

La Figura 2a muestra diferencias claras en la percepción de empleabilidad en el corto plazo entre las distintas carreras. Las mayores expectativas de inserción laboral inmediata se concentran en el área de Ciencias de la Salud, donde Medicina (91%) y Enfermería (84%) registran los niveles más altos de percepción de probabilidad de conseguir empleo en el corto plazo. Esto sugiere una fuerte confianza en la demanda laboral sostenida de estos profesionales, probablemente asociada a la necesidad estructural del sistema sanitario. En el ámbito de las Ingenierías, también se observan niveles elevados de expectativa, particularmente en Ingeniería Civil (78%) e Ingeniería Metalúrgica (75%), lo que podría estar vinculado al dinamismo de sectores como infraestructura, construcción y actividad extractiva en el centro del Perú. De manera similar, las carreras vinculadas a la gestión y economía presentan percepciones moderadamente altas: Administración (71%) y Economía (69%), seguidas de Derecho (66%), evidenciando una percepción relativamente favorable, aunque menos optimista que en salud e ingeniería.

 

a) corto plazo (%)

b) mediano plazo (1–3 años)

C) largo plazo (>3 años)

Figura 2. Percepción de empleabilidad

 

En contraste, las carreras del campo de Ciencias Sociales y Educación muestran menores niveles de expectativa de empleabilidad inmediata. Educación Matemática alcanza 58%, mientras que Trabajo Social (49%) y Educación en Ciencias Sociales (45%) se ubican por debajo del 50%. Las percepciones más bajas corresponden a Sociología (38%) y Antropología (34%), lo que indica una menor confianza en la inserción laboral en el corto plazo dentro de estas disciplinas.

 

3.2.2. Empleabilidad en el mediano plazo (1–3 años)

La Figura 2b evidencia un incremento generalizado en la percepción de empleabilidad en el mediano plazo en comparación con el corto plazo, lo que sugiere que los estudiantes consideran que el tiempo, la experiencia profesional y la consolidación de competencias aumentarán sus oportunidades de inserción laboral. Las mayores expectativas se concentran nuevamente en Medicina (97%) e Ingeniería Civil (92%), consolidando a estas carreras como las de mayor confianza en la estabilidad y demanda futura. Asimismo, las disciplinas del ámbito económico-empresarial muestran niveles elevados de optimismo: Economía (89%) y Administración (88%), seguidas de Ingeniería Metalúrgica (87%) y Derecho (85%), lo que refleja una percepción positiva respecto a la expansión o estabilidad del mercado laboral en estos campos.

En el área de Ciencias de la Salud, Enfermería alcanza 83%, manteniendo una percepción alta, aunque ligeramente menor que Medicina. Por su parte, las carreras del campo social y educativo presentan también un aumento significativo respecto al corto plazo: Trabajo Social (78%), Educación Matemática (75%), Sociología (72%), Educación en Ciencias Sociales (70%) y Antropología (68%). Aunque estas cifras siguen siendo comparativamente menores que en ingeniería y salud, muestran una mejora sustancial, lo que indica que los estudiantes perciben que la inserción laboral podría requerir mayor tiempo o acumulación de experiencia.

 

3.2.3. Empleabilidad en el largo plazo (>3 años)

La Figura 2c muestra que, en el largo plazo, la percepción de empleabilidad es ampliamente positiva en todas las carreras, evidenciando una clara tendencia de incremento respecto a los horizontes temporal corto y mediano. Los porcentajes superan el 80% en la totalidad de los programas, lo que indica que la mayoría de los estudiantes confía en que, con el paso del tiempo, logrará insertarse laboralmente. Las mayores expectativas se concentran en Medicina (99%), seguida de Ingeniería Civil (95%), Economía (93%) y Administración (92%), consolidando a estas carreras como las de mayor percepción de estabilidad y demanda futura. También destaca Ingeniería Metalúrgica (91%), lo que puede estar asociado al contexto productivo del centro del Perú, donde las actividades extractivas e infraestructura mantienen relevancia económica.

Estas cifras sugieren que los estudiantes de áreas técnicas, sanitarias y económicas perciben una demanda estructural sostenida de sus profesiones. Por su parte, Derecho (89%) y Enfermería (88%) mantienen niveles altos de confianza, reflejando una percepción favorable de empleabilidad consolidada en el tiempo.

En el ámbito de las Ciencias Sociales y Educación, si bien los porcentajes son ligeramente menores en comparación con ingeniería y salud, igualmente superan el 80%: Trabajo Social (86%), Sociología (84%), Educación Matemática (83%), Educación en Ciencias Sociales (82%) y Antropología (81%). Esto evidencia que, aunque estas disciplinas presentan mayor incertidumbre en el corto plazo, en el largo plazo sus estudiantes perciben mayores oportunidades de inserción profesional.

 

3.3. Expectativa remunerativa

La Figura 3 presenta la expectativa salarial mensual promedio declarada por los estudiantes del último año, evidenciando diferencias importantes según el campo disciplinar. Las mayores expectativas remunerativas se concentran en Medicina (S/ 6,200), seguida de Ingeniería Metalúrgica (S/ 5,600) e Ingeniería Civil (S/ 5,200). Estos resultados reflejan una percepción de alta valoración económica de las profesiones vinculadas al sector salud especializado y a las ingenierías, particularmente en un contexto regional donde la actividad minera e infraestructura tiene relevancia económica.

 

Figura 3. Expectativa salarial mensual promedio (S/)

 

En un segundo nivel se ubican Economía (S/ 4,800) y Derecho (S/ 4,500), seguidas de Administración (S/ 4,200). Estas carreras del ámbito económico-empresarial y jurídico muestran expectativas salariales competitivas, aunque ligeramente inferiores a las ingenierías y medicina, lo que sugiere una percepción de mercado laboral amplio pero con mayor variabilidad de ingresos. Por su parte, las expectativas más moderadas corresponden a las carreras del área de Ciencias Sociales, Educación y algunas profesiones de salud, como Enfermería (S/ 3,900), Educación Matemática (S/ 3,500), Sociología (S/ 3,400), Antropología (S/ 3,300), y tanto Trabajo Social como Educación en Ciencias Sociales (S/ 3,200). Estas cifras evidencian una percepción de menor rentabilidad económica relativa, lo cual podría estar asociado a estructuras salariales más reguladas, menor dinamismo del mercado o menor valorización económica percibida de estas profesiones.

 

3.4. Proyección territorial del empleo

La Figura 4a presenta la proyección territorial esperada del empleo, evidenciando diferencias importantes según el campo profesional en relación con la movilidad geográfica. En las carreras del área de Ingenierías y Economía, predomina claramente la expectativa de inserción laboral en otra región del país. Destacan Ingeniería Metalúrgica (64%), Economía (58%) e Ingeniería Civil (55%), lo que sugiere una percepción de mayor dinamismo y oportunidades fuera de la región de origen, posiblemente vinculadas a polos de desarrollo minero, industrial o urbano a nivel nacional. Administración (50%) también refleja una orientación mayoritaria hacia la movilidad interregional. Este patrón indica que los estudiantes de áreas técnicas y económicas perciben un mercado laboral más amplio y descentralizado. En contraste, las carreras del ámbito educativo y social muestran una fuerte orientación hacia la permanencia en la misma región. Educación Matemática (63%), Educación en Ciencias Sociales (61%) y Trabajo Social (59%) presentan los porcentajes más altos de expectativa de inserción regional, lo que puede relacionarse con la estructura del empleo público o con la vocación de servicio comunitario en contextos locales. Enfermería (52%) también evidencia una tendencia mayoritaria a permanecer en la región, aunque con cierta movilidad.

Medicina muestra una distribución más equilibrada (42% región, 40% otra región, 18% extranjero), reflejando tanto oportunidades locales como movilidad nacional e incluso internacional. Es, además, la carrera con mayor expectativa de proyección hacia el extranjero (18%), lo que puede asociarse a la alta demanda internacional de profesionales de la salud. Derecho (15%) y Antropología (15%) también presentan porcentajes relativamente altos de expectativa internacional en comparación con otras carreras.

 

a)    Proyección territorial esperada (%)

b)     Percepción y expectativa salarial

Figura 4. Proyección territorial esperada y  percepción y expectativa salarial por género

 

4.5 Diferencias por género

La Figura4b evidencia diferencias de género tanto en la percepción de empleabilidad como en la expectativa salarial, mostrando una tendencia consistente donde los hombres reportan niveles ligeramente más altos en todos los indicadores. En el corto plazo, el 66% de los hombres considera probable o muy probable conseguir empleo, frente al 59% de las mujeres, lo que refleja una brecha de 7 puntos porcentuales. Esta diferencia sugiere una mayor confianza inicial masculina en la inserción laboral inmediata. En el mediano plazo, la brecha se reduce (83% hombres vs. 80% mujeres), y en el largo plazo se estrecha aún más (90% vs. 88%), evidenciando que las expectativas tienden a converger conforme aumenta el horizonte temporal. Esto indica que, aunque las mujeres muestran menor optimismo en el corto plazo, en el largo plazo las percepciones se aproximan considerablemente. La diferencia más marcada se observa en la expectativa salarial mensual. Los hombres reportan un ingreso esperado promedio de S/ 4,350, mientras que las mujeres estiman S/ 3,470, lo que representa una brecha de aproximadamente S/ 880 mensuales. Esta diferencia es significativa y podría reflejar factores como la concentración por carreras (segregación horizontal), expectativas diferenciadas de negociación salarial o percepciones internalizadas sobre el mercado laboral.

 

 

Discusión

 

 

Una compleja arquitectura de percepciones sobre la empleabilidad en estudiantes de una universidad pública del centro del Perú, donde la transición al mercado laboral no se manifiesta como un evento lineal, sino como un proceso condicionado por desigualdades estructurales. La marcada disparidad en las expectativas según el campo disciplinar coincide con lo planteado por Muñoz (2019) y Barletta (2025), quienes argumentan que la segmentación ocupacional en contextos regionales profundiza las brechas de inserción para los jóvenes profesionales. En este estudio, la preeminencia de las ciencias de la salud y las ingenierías sobre las ciencias sociales refleja una estructura productiva que premia el capital técnico especializado. No obstante, es imperativo reconocer que estas percepciones no son meras conjeturas individuales, sino construcciones sociales derivadas del entorno económico inmediato.

En este orden de ideas, la alta expectativa de empleabilidad en Medicina (91,00%) y Enfermería (84,00%) durante el corto plazo puede interpretarse a través del enfoque de capital humano propuesto por Jiménez (2024), donde la inversión educativa se traduce en una inserción casi automática debido a la demanda insatisfecha de servicios básicos. Por el contrario, los niveles críticos observados en Sociología y Antropología sugieren una desconexión entre la oferta académica y los nichos laborales regionales. Esta asimetría disciplinar obliga a repensar la gestión universitaria desde la perspectiva de Avellaneda et al. (2021), quienes enfatizan que la rentabilidad de las carreras en el centro del país representa un desafío ético y administrativo para las instituciones. La universidad no solo debe formar, sino también articular estrategias que mitiguen el pesimismo laboral en áreas de baja demanda.

Vinculado a lo anterior, el análisis de la empleabilidad según el horizonte temporal demuestra un fenómeno de optimismo diferido. Si bien el corto plazo genera incertidumbre en las disciplinas sociales, la convergencia de todas las carreras hacia niveles de confianza superiores al 80,00$ en el largo plazo sugiere que el estudiante percibe el tiempo como un factor de acumulación de competencias. Según Acosta (2023), los enfoques de investigación en ciencias sociales deben considerar esta temporalidad como una variable subjetiva que influye en el bienestar del individuo. Este incremento en la autopercepción de competencia a mediano y largo plazo refleja una resiliencia profesional ante mercados laborales inicialmente cerrados. De este modo, el tiempo actúa como un amortiguador psicológico frente a la precariedad inmediata.

Por otra parte, los resultados sobre la expectativa remunerativa evidencian una jerarquización económica que perpetúa la segmentación del mercado laboral andino. La brecha entre los S/ 6.200,00 esperados en Medicina y los S/ 3.200,00 en Educación en Ciencias Sociales no es solo una diferencia monetaria, sino un indicador de la valorización social del conocimiento. Martínez-Restrepo (2023) sostiene que estas disparidades son sintomáticas de una economía que prioriza sectores extractivos y de servicios de salud, relegando las disciplinas humanísticas a una escala salarial inferior. Asimismo, esta estructura remunerativa condiciona los proyectos de vida y la estabilidad emocional de los futuros egresados. En consecuencia, la planificación académica debe integrar un análisis de la dinámica económica regional para evitar la formación de profesionales con expectativas inalcanzables.

Adicionalmente, la proyección territorial del empleo hallada en este estudio destaca una tendencia hacia la movilidad geográfica como estrategia de supervivencia profesional. La intención migratoria de los estudiantes de Ingeniería Metalúrgica (64,00%) y Economía (58,00%) confirma que los mercados regionales son percibidos como insuficientes para absorber el talento altamente calificado. Al respecto, Alarcón et al. (2022) señalan que los procesos migratorios internos son impulsados por la búsqueda de mejores condiciones sociodemográficas y económicas. Esta "fuga de cerebros" regional hacia la capital u otras provincias supone una pérdida de capital humano crítico para el desarrollo del centro del Perú. Por tanto, la empleabilidad percibida está intrínsecamente ligada a la movilidad laboral y a la integración regional mencionada por Torres-Sánchez (2023).

En relación con el género, los datos obtenidos ratifican la persistencia de una brecha salarial y de percepción que se gesta desde la formación universitaria. El hecho de que las mujeres esperen percibir S/ 880,00 menos que sus pares varones es una evidencia alarmante de la interiorización de la segregación laboral. Vargas (2025) advierte que la segregación horizontal en la educación técnica prefigura trayectorias laborales desiguales que limitan el empoderamiento femenino. Incluso en disciplinas feminizadas como Enfermería o Trabajo Social, las expectativas de ascenso y remuneración suelen verse truncadas por techos de cristal invisibles. De esta manera, el sistema universitario peruano parece estar reproduciendo patrones de exclusión que Gaviria et al. (2025) asocian con aspectos de salud mental y bienestar psicosocial.

Bajo una perspectiva metodológica, la consistencia interna del instrumento empleado (α = 0,87) garantiza la robustez de las inferencias realizadas sobre la percepción de empleabilidad. La utilización de escalas Likert y variables cuantitativas abiertas ha permitido un análisis detallado que, como indica Hernández-Florez y Klimenko (2025), es fundamental para validar el conocimiento en las ciencias sociales contemporáneas. La fiabilidad de los datos permite afirmar que las diferencias encontradas entre carreras no son producto del azar, sino reflejo de una realidad empírica medible. Así, el rigor estadístico se convierte en el soporte necesario para proponer políticas de intervención institucional. La investigación social, entonces, cumple su función de diagnosticar las fallas del sistema educativo.

Consecuentemente, los hallazgos deben interpretarse en el marco de los derechos humanos y el derecho al trabajo. Ruiz Moreno (2016) destaca que el acceso a un empleo digno es una condición sine qua non para el desarrollo de la ciudadanía. En el Perú central, la brecha entre la percepción de empleabilidad y la realidad del mercado laboral puede derivar en una vulneración de este derecho si no se generan mecanismos de intermediación laboral eficientes. La universidad pública, financiada por el Estado, tiene la obligación moral de asegurar que sus egresados no terminen en condiciones de subempleo o precariedad. Desde esta óptica, la empleabilidad deja de ser un indicador estadístico para convertirse en un imperativo ético de bienestar humano.

Asimismo, es pertinente considerar el impacto de la globalización y las competencias digitales en estas percepciones de futuro. Pérez (2024) argumenta que la transición de la universidad al trabajo hoy requiere habilidades que trascienden el currículo tradicional. En nuestra muestra, aunque no se midieron directamente las habilidades tecnológicas, la orientación hacia mercados externos en medicina y derecho sugiere una conciencia sobre la competitividad internacional. Este fenómeno se alinea con la visión de Silva (2024) sobre los derechos humanos en un contexto de alta movilidad sudamericana. El profesional del centro del Perú se visualiza como un actor global, aunque su punto de partida esté marcado por limitaciones regionales estructurales.

Por otro lado, la discusión sobre el desarrollo regional no puede ignorar el vínculo entre lo rural y lo urbano en la configuración del empleo. Cattaneo et al. (2022) postulan que el desarrollo económico a lo largo de este continuo ofrece oportunidades que las universidades deberían aprovechar mediante la descentralización de sus servicios. En el caso peruano, la concentración de expectativas de empleo en la "región" para carreras como Educación sugiere un arraigo que podría potenciarse para fortalecer el sistema público local. Sin embargo, este arraigo solo será sostenible si las condiciones salariales se equiparan a las de las grandes urbes. De lo contrario, la permanencia regional será vista como una limitación y no como una elección profesional deliberada.

En un sentido más amplio, la incertidumbre manifestada por los estudiantes de ciencias sociales refleja lo que Pinzón Flechas y Álvarez Rivadulla (2024) denominan experiencias de movilidad social marcadas por la recursividad y la duda. El título universitario, antaño símbolo de ascenso social seguro, hoy requiere de redes de contacto y capital social adicional para ser efectivo. La literatura de Restrepo (2024) sobre los factores socioculturales que afectan la inserción laboral refuerza la idea de que el éxito profesional no depende únicamente del mérito académico. En una sociedad como la peruana, donde la meritocracia es a menudo socavada por el clientelismo, las percepciones de los estudiantes capturan esta desconfianza sistémica. El optimismo laboral, por tanto, está mediado por la percepción de justicia en el mercado.

Finalmente, la integración de los diversos enfoques presentados en esta discusión permite concluir que la percepción de empleabilidad es un indicador multidimensional del bienestar futuro. La investigación científica en ciencias sociales, según Ortiz (2025), debe servir para la evaluación de políticas públicas que cierren las brechas aquí identificadas. Los resultados de este estudio no solo describen una realidad, sino que exigen una respuesta coordinada entre la academia, el gobierno y el sector productivo. Solo mediante una comprensión profunda de las expectativas juveniles se podrán diseñar trayectorias de inserción que garanticen la dignidad y el desarrollo pleno de los nuevos profesionales peruanos. La transición al trabajo debe dejar de ser una crisis para convertirse en una oportunidad de transformación social.

Consideraciones finales

El estudio evidencia que la percepción de empleabilidad de los estudiantes del último año en una universidad pública del centro del Perú se encuentra fuertemente diferenciada por campo disciplinar, horizonte temporal y género, reproduciendo patrones estructurales del mercado laboral regional y nacional. Las carreras de salud, ingenierías y economía concentran mayores niveles de optimismo y expectativas salariales más elevadas, mientras que las ciencias sociales y educación muestran percepciones más moderadas, especialmente en el corto plazo, aunque convergentes en el largo plazo. Asimismo, se identifican brechas de género tanto en la confianza de inserción inicial como, de manera más marcada, en las expectativas remunerativas, lo que sugiere la persistencia de desigualdades estructurales internalizadas en las aspiraciones profesionales. En conjunto, los hallazgos aportan evidencia empírica relevante para la planificación universitaria y el diseño de políticas orientadas a fortalecer la empleabilidad, reducir brechas y promover estrategias diferenciadas según disciplina y género en contextos regionales del Perú.

 

Agradecimientos

A nuestras universidades.

 

Conflicto de intereses

No existe ningún tipo de conflicto de interés relacionado con la materia del trabajo.

 

Referencias

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